Capítulo catorce:
Alexia
no ha dejado de pensar en Eme.
Y
tampoco en Cris.
Las dos
están de muerte.
Ha
tenido suerte, porque en tan solo treinta y siete intentos, ha sacado el número
de Eme.
La
gente, cuando da un número erróneo, cambia sólo una cifra, para no tener que
pensar mucho y que la otra persona no lo note.
Suerte
ha sido que Eme tuviera una foto suya de perfil.
Y qué
foto.
Sale guapísima,
con el pelo cortito.
Alexia
suspira.
-Es la
novia de una de mi clase.
Alexia
levanta la mirada.
-¿La
conoces?
-Te lo
he dicho, es la novia de una de mi clase. ¿Y tú, de qué la conoces?
-Es la
tía que me gusta.
-Sabes
que tiene novia, ¿verdad?
Alexia
asiente.
-Ojalá
no estuviera con ella.
-Yo
puedo ayudarte a eso. O tú a mí, quién sabe.
-No
quiero movidas, ¿qué quieres hacer?
-Te diré
mi nombre si prometes no decir nada.
-¿De qué
va todo esto?
-Llevo
una especie de blog de cotilleos del instituto. Yo puedo darte toda la
información que quieras de ellas. Tú me darás a mí el cotilleo de que ésa
pareja se ha roto. Podemos ayudarnos.
-El
lunes volveremos a vernos en éste metro, a ésta hora. Quiero que me digas dónde
viven las dos y te ayudaré en todo lo que quieras.
-¿Por
qué no mañana? Quiero decir, ésa información podría tenerla hoy mismo.
-Mañana
entonces aquí mismo.
Tendrá
que volver al instituto más tarde y robar el expediente de Cris, aunque eso no
es problema. Pensaba volver al instituto de todas maneras.
Martina
llega a su coche.
Jorge
también está junto al suyo.
La
estaba mirando desde que la ha visto llegar.
-¿Y
nuestro señor director?- Le pregunta, sonriente.
-Jorge,
métete en tus asuntos, ¿vale?
-Sigues
siendo igual de cortante, ¿eh?
-Y tú igual
de idiota.
Martina
se sube al coche y lo arranca.
Se le
cala y vuelve a arrancarlo.
Martina
se aleja con el coche y él se parte de la risa.
-¿Jorge?-
Alguien lo llama a sus espaldas.
Se gira
y ve a una de sus alumnas.
-A mi
madre se le ha olvidado venir a recogerme. ¿Me puedes llevar a mi casa, por fa?
Él mira
para comprobar que nadie lo ve.
-Claro,
sube.
Él abre
el coche y los dos se montan.
-¿Dónde
vives?
-¿Te
pilla bien Callao?
-Sí, la
verdad es que bastante bien.
Jorge
arranca y enciende la radio.
Suena colgado de la vecina, de Melendi.
-¿Qué
música te gusta?
-Por lo
que escucho la misma que a ti.
-¿Te
gusta también Melendi?
-Mucho.
-¿Qué
más cosas te gusta hacer?
-Dibujar.
Dibujar sobretodo.
Él le
sonríe.
-¿Has
estado en algún concierto de Melendi?
-La
verdad es que no. Nunca he ido a ningún concierto.
-¿Te
gustaría?
-Mucho.
-Diles a
tus padres que te quedas a estudiar en el instituto y come conmigo.
Cris
niega con la cabeza.
-No me
van a dejar, Eme.
-Va,
inténtalo.
-Sigo
rayándome.
Eme baja
la persiana de la librería.
-No lo
hagas.
-Difícil.
-Ángel,
vive el momento. Vente a comer conmigo. Te prometo que iremos a mi apartamento.
Además, hoy es viernes.
-Déjame
llamar antes a casa.
Cris se
saca el móvil del bolsillo, marca el número y llama.
-Mamá,
tengo que quedarme en clase terminando un trabajo.
-Está
bien, cariño. ¿Ésta noche saldrás con Fran?
Cris no
sabe qué responder a eso.
Ahora
que su madre cree que su hija es heterosexual, respira más tranquila y le da
bastante más libertad que antes.
-Luego
te confirmo algo, te tengo que dejar.
Cris
cuelga y Eme le pregunta entusiasmada:
-¿Qué ha
dicho?
-Nada,
qué va a decir. Si tengo que hacer un trabajo tengo que hacerlo.
Cris
comprueba que nadie las ve y le da un tímido beso en los labios a Eme.
Pero sí
que las ven.
Fran
camina por la acera de enfrente de la plaza de la librería.
Cruza y
se dirige directo hacia ellas.
-Lo
sospechaba, Cris.- Dice, nada más llegar. Tiene los ojos brillantes.
Cris
agacha la cabeza.
-Y
quiero que sepas algo, ¿vale? Lo que me jode no es que te hayas enamorado de
ella. Es que nunca lo estuviste de mí porque siempre te gustaron las mujeres.
Fran
dice eso y se aleja.
Cris no
dice nada.
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