lunes, 6 de abril de 2015

Capítulo catorce:

Capítulo catorce:
            
Alexia no ha dejado de pensar en Eme.
Y tampoco en Cris.
Las dos están de muerte.
Ha tenido suerte, porque en tan solo treinta y siete intentos, ha sacado el número de Eme.
La gente, cuando da un número erróneo, cambia sólo una cifra, para no tener que pensar mucho y que la otra persona no lo note.
Suerte ha sido que Eme tuviera una foto suya de perfil.
Y qué foto.
Sale guapísima, con el pelo cortito.
Alexia suspira.
-Es la novia de una de mi clase.
Alexia levanta la mirada.
-¿La conoces?
-Te lo he dicho, es la novia de una de mi clase. ¿Y tú, de qué la conoces?
-Es la tía que me gusta.
-Sabes que tiene novia, ¿verdad?
Alexia asiente.
-Ojalá no estuviera con ella.
-Yo puedo ayudarte a eso. O tú a mí, quién sabe.
-No quiero movidas, ¿qué quieres hacer?
-Te diré mi nombre si prometes no decir nada.
-¿De qué va todo esto?
-Llevo una especie de blog de cotilleos del instituto. Yo puedo darte toda la información que quieras de ellas. Tú me darás a mí el cotilleo de que ésa pareja se ha roto. Podemos ayudarnos.
-El lunes volveremos a vernos en éste metro, a ésta hora. Quiero que me digas dónde viven las dos y te ayudaré en todo lo que quieras.
-¿Por qué no mañana? Quiero decir, ésa información podría tenerla hoy mismo.
-Mañana entonces aquí mismo.
Tendrá que volver al instituto más tarde y robar el expediente de Cris, aunque eso no es problema. Pensaba volver al instituto de todas maneras.

Martina llega a su coche.
Jorge también está junto al suyo.
La estaba mirando desde que la ha visto llegar.
-¿Y nuestro señor director?- Le pregunta, sonriente.
-Jorge, métete en tus asuntos, ¿vale?
-Sigues siendo igual de cortante, ¿eh?
-Y tú igual de idiota.
Martina se sube al coche y lo arranca.
Se le cala y vuelve a arrancarlo.
Martina se aleja con el coche y él se parte de la risa.
-¿Jorge?- Alguien lo llama a sus espaldas.
Se gira y ve a una de sus alumnas.
-A mi madre se le ha olvidado venir a recogerme. ¿Me puedes llevar a mi casa, por fa?
Él mira para comprobar que nadie lo ve.
-Claro, sube.
Él abre el coche y los dos se montan.
-¿Dónde vives?
-¿Te pilla bien Callao?
-Sí, la verdad es que bastante bien.
Jorge arranca y enciende la radio.
Suena colgado de la vecina, de Melendi.
-¿Qué música te gusta?
-Por lo que escucho la misma que a ti.
-¿Te gusta también Melendi?
-Mucho.
-¿Qué más cosas te gusta hacer?
-Dibujar. Dibujar sobretodo.
Él le sonríe.
-¿Has estado en algún concierto de Melendi?
-La verdad es que no. Nunca he ido a ningún concierto.
-¿Te gustaría?
-Mucho.

-Diles a tus padres que te quedas a estudiar en el instituto y come conmigo.
Cris niega con la cabeza.
-No me van a dejar, Eme.
-Va, inténtalo.
-Sigo rayándome.
Eme baja la persiana de la librería.
-No lo hagas.
-Difícil.
-Ángel, vive el momento. Vente a comer conmigo. Te prometo que iremos a mi apartamento. Además, hoy es viernes.
-Déjame llamar antes a casa.
Cris se saca el móvil del bolsillo, marca el número y llama.
-Mamá, tengo que quedarme en clase terminando un trabajo.
-Está bien, cariño. ¿Ésta noche saldrás con Fran?
Cris no sabe qué responder a eso.
Ahora que su madre cree que su hija es heterosexual, respira más tranquila y le da bastante más libertad que antes.
-Luego te confirmo algo, te tengo que dejar.
Cris cuelga y Eme le pregunta entusiasmada:
-¿Qué ha dicho?
-Nada, qué va a decir. Si tengo que hacer un trabajo tengo que hacerlo.
Cris comprueba que nadie las ve y le da un tímido beso en los labios a Eme.
Pero sí que las ven.
Fran camina por la acera de enfrente de la plaza de la librería.
Cruza y se dirige directo hacia ellas.
-Lo sospechaba, Cris.- Dice, nada más llegar. Tiene los ojos brillantes.
Cris agacha la cabeza.
-Y quiero que sepas algo, ¿vale? Lo que me jode no es que te hayas enamorado de ella. Es que nunca lo estuviste de mí porque siempre te gustaron las mujeres.
Fran dice eso y se aleja.

Cris no dice nada.

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