Capítulo diecisiete:
-¿Qué es
eso de que Monicuernos está en el instituto?- Pregunta Ainara.
-Lo que
te estoy diciendo. Alba, una chica de la otra clase ha rastreado no se qué y
sabe dónde está en cualquier momento.- Responde Cris.
-Aviso a
Marcos y vamos juntos. Nos vemos en la puerta principal, lo antes posible.
Alexia
se ha puesto un jersey blanco de lana, unos leggings
negros y sus botas negras favoritas.
Escucha
la canción Cold coffee de Ed Sheeran
mientras se alisa el pelo frente al espejo del baño.
Chicas, ¿algún plan para ya
mismo? Tengo veinte pavos para ésta noche.
Escribe
en su teléfono, dejando la plancha en el lavabo.
Mía es
la primera en responderle.
Consigue cuatro gramos de hierba
y vente para mi casa. Mis padres no están, podemos beber aquí.
Alexia
le responde con un emoticono de un dedo pulgar levantado.
Se
termina de planchar el pelo y se pone su gorro negro.
El pelo
le cae a ambos lados de la cara.
Se echa
la sombra de ojos, después el rímel y un pintalabios rosa chillón.
Una foto
frente al espejo antes de salir del baño.
-¿Dónde
está Juan?- Pregunta Jorge.
Martina
y él están sentados en uno de los sofás del salón, viendo una película en la
tele.
Martina
le mira con los ojos brillantes.
-No me
hables hoy de él. Hacíamos diez años de pareja, y me ha dejado tirada para la
cena porque para él es más importante solucionar la movida de los alumnos que
pasar la noche conmigo.
Jorge
mira a Martina.
-Te juro
que no entiendo a tu marido.
Martina
lo mira expectante.
-Está
casado con la mujer más maravillosa del mundo, y se centra en intentar resolver
una movida de los chavales del instituto.
Martina
sonríe.
-No
recordaba tu labia.
-Es la
verdad. No sabe la suerte que tiene.
-¿Una
cerveza?- Pregunta Martina, levantándose del sillón.
Alexia
carraspea en cuanto sale del baño.
-Mi
chupito.- Reclama ya en el salón.
Jorge
sonríe, abre la botella de whisky y le sirve en un vaso.
-¿Sólo
eso? He dicho un chupito, no una gota.
Jorge le
sirve más y le da el vaso.
Alexia
se lo toma sonriente.
Alba
controla desde la pantalla de su ordenador la ubicación del teléfono desde el
que se conecta Monicuernos.
Ve en un
mapa el instituto, y todas las calles que lo rodean.
El punto
rojo es el teléfono de Monicuernos.
Está
cruzando la calle, va dirección a la estación de metro.
Si
alguien llegase ya, no sería difícil encontrarla.
-¿Todavía
tenemos que esperarles aquí?- Se queja Omar.
-Sí,
tío. Su metro llegará en cinco minutos, no es tanto tiempo.- Le responde uno de
sus amigos.
-Voy a
ver quién me ha llamado.
Omar se
saca el móvil del bolsillo. Pulsa en la pantalla para devolver la llamada.
-¿Qué
pasa, Judith?
-Omar,
podemos saber quién es Monicuernos. Alba ha localizado su teléfono, sabemos por
dónde se mueve y no anda muy lejos del instituto.
-Judith,
te estás obsesionando demasiado con ése tema. Las pruebas son más que evidentes,
es Cris. Cris llevaba los espray en su mochila ésta mañana.
Judith
resopla al otro lado de la línea.
-Ainara
y Marcos ya están de camino del instituto. Nos veremos todos allí cuanto antes.
-No
contéis conmigo, y menos si va ése gilipollas y la vasca.
-No seas
idiota, Omar, enserio. Estamos todos juntos en esto.
-No,
Judith, no. Te recuerdo que si yo estoy metido es por tu culpa.
-¿Entonces
no vienes?
-Claro
que no.
-Pues no
lo entiendo. No entiendo cómo ésta mañana casi nos besamos, me dices que juntos
atraparemos a Monicuernos, y ahora no quieres que quedemos para hacerlo.
-Judith,
no me calientes la oreja, ya tengo planes.
Omar
corta la llamada.
-¿Qué
pasa, tío?- Le pregunta uno de sus amigos.
-Una
pava que es más pesada. Moja las bragas cada vez que me ve, y ahora quiere que
quedemos con la vasca y Marcos para intentar atrapar a la de las pintadas del
instituto.
Si creéis que vais a atraparme,
apañados vais. Piensa
Monicuernos, que ha escuchado todo.
Se saca
el móvil del bolsillo, desconecta la cuenta y desconecta la opción del GPS.
Alba ha
perdido la señal de Monicuernos.
Da un
golpe al teclado y marca el número de Judith.
-Acabo
de perder su ubicación, Judith. Hace un momento estaba junto a la estación de
metro y ahora nada.
-Ainara
y Marcos acaban de llegar al instituto, yo estoy llegando a la estación para
coger el metro.
-Pues no
vayas, cancelamos la misión.
-No. Si
Monicuernos estaba junto al instituto es porque planea algo. No se va a salir
otra vez con la suya.
-Estás
dejando que se salga con la suya. Nunca tienes cuidado, ni siquiera dentro del
instituto. Eres una patosa, no es difícil pillarte.
-¿Por
qué dices eso, Alba?
-Hoy os
he visto a Omar y a ti, bastante acaramelados. ¿Cuándo pensabas contármelo?
¿Cuando Monicuernos haga una pancarta con fotos vuestras?
-Quizás
cuando crea que puedo fiarme de ti. Porque nadie lo cree, Alba.
-¿No
confías en mí?
-Claro
que no. Sabes más sobre Monicuernos de lo que dices. ¿Consigues localizarla y
de repente pierdes la señal? Alba, eso no hay quien se lo crea.
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