lunes, 6 de abril de 2015

Capítulo diecisiete:

Capítulo diecisiete:
            
-¿Qué es eso de que Monicuernos está en el instituto?- Pregunta Ainara.
-Lo que te estoy diciendo. Alba, una chica de la otra clase ha rastreado no se qué y sabe dónde está en cualquier momento.- Responde Cris.
-Aviso a Marcos y vamos juntos. Nos vemos en la puerta principal, lo antes posible.

Alexia se ha puesto un jersey blanco de lana, unos leggings negros y sus botas negras favoritas.
Escucha la canción Cold coffee de Ed Sheeran mientras se alisa el pelo frente al espejo del baño.
Chicas, ¿algún plan para ya mismo? Tengo veinte pavos para ésta noche.
Escribe en su teléfono, dejando la plancha en el lavabo.
Mía es la primera en responderle.
Consigue cuatro gramos de hierba y vente para mi casa. Mis padres no están, podemos beber aquí.
Alexia le responde con un emoticono de un dedo pulgar levantado.
Se termina de planchar el pelo y se pone su gorro negro.
El pelo le cae a ambos lados de la cara.
Se echa la sombra de ojos, después el rímel y un pintalabios rosa chillón.
Una foto frente al espejo antes de salir del baño.

-¿Dónde está Juan?- Pregunta Jorge.
Martina y él están sentados en uno de los sofás del salón, viendo una película en la tele.
Martina le mira con los ojos brillantes.
-No me hables hoy de él. Hacíamos diez años de pareja, y me ha dejado tirada para la cena porque para él es más importante solucionar la movida de los alumnos que pasar la noche conmigo.
Jorge mira a Martina.
-Te juro que no entiendo a tu marido.
Martina lo mira expectante.
-Está casado con la mujer más maravillosa del mundo, y se centra en intentar resolver una movida de los chavales del instituto.
Martina sonríe.
-No recordaba tu labia.
-Es la verdad. No sabe la suerte que tiene.
-¿Una cerveza?- Pregunta Martina, levantándose del sillón.
Alexia carraspea en cuanto sale del baño.
-Mi chupito.- Reclama ya en el salón.
Jorge sonríe, abre la botella de whisky y le sirve en un vaso.
-¿Sólo eso? He dicho un chupito, no una gota.
Jorge le sirve más y le da el vaso.
Alexia se lo toma sonriente.

Alba controla desde la pantalla de su ordenador la ubicación del teléfono desde el que se conecta Monicuernos.
Ve en un mapa el instituto, y todas las calles que lo rodean.
El punto rojo es el teléfono de Monicuernos.
Está cruzando la calle, va dirección a la estación de metro.
Si alguien llegase ya, no sería difícil encontrarla.

-¿Todavía tenemos que esperarles aquí?- Se queja Omar.
-Sí, tío. Su metro llegará en cinco minutos, no es tanto tiempo.- Le responde uno de sus amigos.
-Voy a ver quién me ha llamado.
Omar se saca el móvil del bolsillo. Pulsa en la pantalla para devolver la llamada.
-¿Qué pasa, Judith?
-Omar, podemos saber quién es Monicuernos. Alba ha localizado su teléfono, sabemos por dónde se mueve y no anda muy lejos del instituto.
-Judith, te estás obsesionando demasiado con ése tema. Las pruebas son más que evidentes, es Cris. Cris llevaba los espray en su mochila ésta mañana.
Judith resopla al otro lado de la línea.
-Ainara y Marcos ya están de camino del instituto. Nos veremos todos allí cuanto antes.
-No contéis conmigo, y menos si va ése gilipollas y la vasca.
-No seas idiota, Omar, enserio. Estamos todos juntos en esto.
-No, Judith, no. Te recuerdo que si yo estoy metido es por tu culpa.
-¿Entonces no vienes?
-Claro que no.
-Pues no lo entiendo. No entiendo cómo ésta mañana casi nos besamos, me dices que juntos atraparemos a Monicuernos, y ahora no quieres que quedemos para hacerlo.
-Judith, no me calientes la oreja, ya tengo planes.
Omar corta la llamada.
-¿Qué pasa, tío?- Le pregunta uno de sus amigos.
-Una pava que es más pesada. Moja las bragas cada vez que me ve, y ahora quiere que quedemos con la vasca y Marcos para intentar atrapar a la de las pintadas del instituto.
Si creéis que vais a atraparme, apañados vais. Piensa Monicuernos, que ha escuchado todo.
Se saca el móvil del bolsillo, desconecta la cuenta y desconecta la opción del GPS.

Alba ha perdido la señal de Monicuernos.
Da un golpe al teclado y marca el número de Judith.
-Acabo de perder su ubicación, Judith. Hace un momento estaba junto a la estación de metro y ahora nada.
-Ainara y Marcos acaban de llegar al instituto, yo estoy llegando a la estación para coger el metro.
-Pues no vayas, cancelamos la misión.
-No. Si Monicuernos estaba junto al instituto es porque planea algo. No se va a salir otra vez con la suya.
-Estás dejando que se salga con la suya. Nunca tienes cuidado, ni siquiera dentro del instituto. Eres una patosa, no es difícil pillarte.
-¿Por qué dices eso, Alba?
-Hoy os he visto a Omar y a ti, bastante acaramelados. ¿Cuándo pensabas contármelo? ¿Cuando Monicuernos haga una pancarta con fotos vuestras?
-Quizás cuando crea que puedo fiarme de ti. Porque nadie lo cree, Alba.
-¿No confías en mí?

-Claro que no. Sabes más sobre Monicuernos de lo que dices. ¿Consigues localizarla y de repente pierdes la señal? Alba, eso no hay quien se lo crea.

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