lunes, 20 de abril de 2015

Capítulo treinta y seis:

Capítulo treinta y seis:
                 
Unas horas más tarde atardece en Madrid.
Ainara está asustada.
Mónica guarda silencio.
-¿Has venido hasta aquí por Lidia?- Le pregunta Gael.
Mónica guarda silencio.
Se saca la pistola del cinturón otra vez.
-Mónica, ¿vas a responderme?
Le apunta con el arma.
Ainara contiene la respiración.
-Respóndele, Mónica.- Le ruega Rafa, nervioso.
-Lidia es mi mejor amiga, ¿dónde está?

Lidia reconoce la voz de Mónica y se pega más a la puerta para escucharla mejor.
-Vamos, Gael. Te he hecho una pregunta. ¿Dónde está Lidia?
-Encerrada, y en unas horas muerta. Como todos nosotros.
-Pues no tiene ningún sentido tu plan, Gael. Nos estás condenando a muerte y ni tú mismo tienes motivos. ¿A qué juegas?
Ainara agarra a Mónica.
-Tranquilízate por favor.
Mónica la empuja.
-¿Y tú qué? ¿Primero te enrollas con mi novio y ahora me dices cómo comportarme?- Le grita.
Ainara agacha la cabeza.
-Chicas, las peleas de crías fuera.
Mónica suelta una carcajada.
-Lo dices como si fuera fácil. Como si nos fueses a dejar salir.
Gael sonríe.
-¿Quieres salir de aquí con vida? Vamos, acompáñame.

Hugo llama a la puerta de la habitación de su hermana.
La chica está tumbada en su cama, con los auriculares puestos, llorando.
Hugo se sienta a su lado y Eme se incorpora.
-¿Y Cris?- Es lo primero que le pregunta.
Eme niega con la cabeza.
Se quita los auriculares y lanza con fuerza el mp3 contra la pared.
Llora como si el llanto la desgarrase por dentro.
Su hermano la abraza.
Ella cierra los ojos con fuerza.
Quizás con los ojos cerrados ésa verdad no sea tan real.
-Me ha dejado. Me ha dejado porque sus padres se han enterado de lo nuestro.
Él suspira.
-Lo mejor será que hable con ella, ¿no crees?
-¡No!- Exclama Eme.
-¿Por qué?
-Porque si me ha dejado antes que luchar, no le importaré tanto.
Hugo niega con la cabeza.
-Creo que Cris tiene el mismo problema que Lucas; no lo tiene claro.
Eme lo mira.
-¿Sabes? Yo también lo pienso, de Cris al menos. Pero Lucas te quiere, se nota a leguas que está enamorado de ti. Cuando te mira, le brillan los ojos como si estuviese viendo una obra de arte.
-¿Y Cris qué? La haces feliz, y parece que ella está empeñada en echarlo a perder. Deberíais de seguir viéndoos, deberíais de luchar por lo vuestro.
Eme también suspira.
-Hugo, ¿te puedo contar algo?
Hugo asiente.
Eme traga saliva.
Dos lágrimas más caen por sus mejillas.
-Ésta tarde he quedado con Ana. ¿Te acuerdas de ella? Ha estado aquí mismo, hasta hace un rato. Nos hemos besado, y creía que no pasaría, pero ahora estoy demasiado confusa. ¿Darle otra oportunidad a Ana y así olvidarme de Cris o seguir tropezando mil veces más, hasta que ya no me queden fuerzas? Con Ana todo era bonito cada día, quizás incluso monótono. Con Cris cada día hay un motivo nuevo por el que deberíamos de parar.
Hugo le sonríe.
-Deberías de hacer lo que creas que es lo mejor. Pero si eliges a Cris, nunca le ocultes lo de Ana.
-Si le cuento que nos hemos besado se pondrá histérica.
-Ya, pero ella te ha dejado, y tú lo has hecho estando soltera, ¿o no?
Eme asiente.
Le sonríe y se levanta de la cama.
-Gracias, hermanito. Voy a buscarla. Necesito decirle algo.
-¿Qué vas a decirle?
-La verdad es que aún no lo he decidido.

-¿No crees que nos estamos alejando demasiado de Madrid?- Le pregunta Judith cuando ve el cartel en la carretera que indica que están entrando a 
Él toma la siguiente salida a la derecha.
Abre la mano y Judith posa la suya encima.
Los dos se miran.

-Ésta mañana he reservado habitación en un hotel de por aquí. Quiero que pasemos la noche juntos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario