Capítulo diecinueve:
Maia ya
se ha despedido de Aator.
Está en
el baño de su casa, se está pintando los labios delante del espejo.
Ya se ha
terminado de arreglar, y Ainara aún no ha vuelto.
-¿Dónde
está tu hermana?- Le pregunta su madre desde el pasillo.
-Y
yo que sé.
-No me
coge el teléfono.
-Pues yo
no sé donde está.
-Cuando
aparezca se lo voy a explicar yo. ¿Y tú dónde vas y sin cenar?
-Mamá,
son las ocho menos cuarto, me voy por ahí con unos amigos.
Su madre
abre la puerta del baño.
Ella se
termina de aplicar el pintalabios rojo.
-¿Dónde
vas así, hija?
Maia va
subida en sus botines negros de tacón, con unos vaqueros ajustados, una
camiseta de tirantes de 5SOS y una
camisa vaquera por encima. El pelo negro lo lleva rizado y voluminoso.
-Voy con
unos amigos, ya te lo he dicho.
-Bueno,
está bien, pero te quiero aquí a las doce.
Maia
resopla y sale del baño, no sin antes echarse un poco de perfume.
El
instituto no es un lugar complicado para entrar, y menos un viernes por la
noche.
Las
últimas limpiadoras se fueron hace media hora, dejando el instituto apagado.
Ella ya
tiene preparada la siguiente jugarreta.
El lunes
tienen clase de gimnasia.
Pasa las
botellas al otro lado de la valla.
Ella
salta la valla sin ayuda de nadie.
Aún le
queda un bote de espray que lleva guardado en el bolsillo de la chaqueta.
Camina
deprisa a la parte de atrás del instituto.
Comprueba
que todas las ventanas estén apagadas.
Se saca
el espray y comienza a escribir en la pared.
A Mónica
le gusta el calor. @Monicuernos
Cuando
termina suelta una carcajada.
-Y
arderás en el infierno, zorra.
Saca el
móvil y reproduce el vídeo, sentada en el patio trasero.
Ella se acerca a los dos.
Están todos borrachos como cubas.
Es la noche del cumpleaños de
Yoli.
Todos están durmiendo, o se han
ido ya.
Yoli con Omar, su ligue de ésa
noche.
Omar es un buen tío.
Yoli también es buena tía.
Hacen una bonita pareja.
Aunque qué le van a decir de
bonitas parejas.
Nico y ella la hacen.
O la hacían.
Ésa noche él la ha dejado.
Dice que le gusta otra.
Y allí están.
Él, con Mónica debajo.
Ella tumbada en el sillón, y él
encima, pasándole un hielo por las tetas.
Ella coge aire mientras llora.
Busca el móvil en el bolso, pone
la cámara de vídeo y comienza a grabar.
-¿Sabes? Me gusta el calor.- Le
dice Mónica a Nico.
-¿Calor?- Él se ríe.- El hielo
está frío.
-No hablo de ése calor.- Ella
tira de él y lo besa.
-¿Qué estás haciendo?- Le
pregunta una voz a sus espaldas.
Ella deja de grabar.
Cuando se gira y comprueba que es
Emily, suspira aliviada.
-Me has asustado. Estaba grabando
a éstos. Nico va borracho y cuando le cuente lo que hizo, me llamará mentirosa.
Quiero el vídeo para que se trague sus palabras. ¿Tú qué haces aquí?
-Éstos se han pasado con el porro
que se han liado en la terraza. Era más hierba que… el césped.
Las dos sueltan una carcajada.
-Ahí
está el chiste. Le gusta el calor, ella lo dijo.- Le dice ella a sus botellas
de gasolina.
-¿Quieres
jugar a algo?- Le pregunta Jorge a Martina.
-Qué
poco has cambiado, sigues con tus jueguecitos.
-Yo digo
algo, lo primero que se me ocurra, y si lo has hecho, bebes.
-¿Y si
no lo he hecho?- Pregunta Martina.
-Si soy
yo quien lo dice, y no lo has hecho, bebo.
-Está
bien.- Martina coge la botella de la mesa, y sirve el primer chupito.
-Empiezo
yo. Yo nunca he tenido una canción que odiaba metida en la cabeza.
Martina
lo mira y le sonríe. Coge el vaso y se lo bebe. Sirve otro.
Aator
llega con una camisa de cuadros azul, unos vaqueros oscuros y unos zapatos
azules en su moto.
Maia ya
lo está esperando en su puerta.
Se
detiene, se quita el casco y le sonríe.
Ella se
baja de la acera, y se sube a la moto detrás de él.
Se coge
a él.
Apoya la
cabeza en su espalda.
Nota el
pulso acelerado de Aator cuando salen de su calle y se incorporan al tráfico.
Ainara y
Marcos hablan sentados en un portal.
Ainara
está llorando.
Marcos
se muerde el labio furioso.
-¿Sabes
qué es lo que pasa? Que estoy cansada, Marcos.
Marcos
está en silencio.
-Estoy
cansada de ver cómo te partes la cara con Omar. Quiero que pares.
Marcos
traga saliva.
Está a
punto de llorar también.
-Ha
empezado él.
Ainara
solloza.
-Pero me
da igual. Estoy cansada de ésta guerra constante entre los dos. ¿Por qué os
lleváis tan mal?
Marcos
mira a Ainara.
-¿De
verdad quieres saberlo?
Ainara
asiente.
-Claro
que quiero saberlo, Marcos.
Marcos
suspira.
-Hace
años fuimos amigos. Pero un verano, de repente las cosas empezaron a cambiar.
Omar me empezó a molar, yo era pequeño y estaba confundido. Un día reuní el
valor suficiente para decírselo. Al principio no se lo tomó mal, éramos unos
críos. Pero poco a poco, comenzó a odiarme, a tratarme mal, nos fuimos
distanciando, él se echó nuevos amigos, ésos con los que sale y así hemos
acabado.
-Alexia,
éste es Nico.- Le presenta Mía al chico que está sentado con ella en el salón
cuando Alexia entra.
El chico
se levanta para darle dos besos. Ella camina hasta él y se saludan. Los tres se
sientan en el sofá. Mía en medio.
-Nico, ¿puedes dejarnos un segundo solas?
-Os
espero en tu habitación.- Él se levanta y sale del salón.
-Es él,
¿verdad?
-Claro,
¿quién si no?
-¿Y qué
ha venido a hacer aquí?
Mía
niega con la cabeza, controlándose para no romper a llorar.
-Es un
niño de papá, hijo de uno de los abogados más importantes de éste país. Quiere
divertirse un poco.
-¿Qué
implica divertirse?
-Quiere
beber, fumar y tener sexo con las dos, sino dirá lo que sabe.
-¿Cuánto
sabe?
-¿Te
acuerdas del bolso que robamos en aquella oficina? Era de su madre. Lo
descubrió en el cumpleaños de Yoli, el fin de semana pasado.
-¿Te lo
quedaste?
-Era de
Gucci. Cuesta más de setecientos pavos. Él está dispuesto a pagarnos por
hacerlo.
-Te
viene de perlas, ¿eh? Que ése tío nos pague por follar. Te ayudé a robar el
bolso, ¿y ahora quieres que te ayude a esto?
-Ése
bolso llevaba casi dos mil euros dentro, los compartimos, ¿recuerdas?
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