lunes, 6 de abril de 2015

Capítulo diecinueve:

Capítulo diecinueve:
            
Maia ya se ha despedido de Aator.
Está en el baño de su casa, se está pintando los labios delante del espejo.
Ya se ha terminado de arreglar, y Ainara aún no ha vuelto.
-¿Dónde está tu hermana?- Le pregunta su madre desde el pasillo.
-Y yo que sé.      
-No me coge el teléfono.
-Pues yo no sé donde está.
-Cuando aparezca se lo voy a explicar yo. ¿Y tú dónde vas y sin cenar?
-Mamá, son las ocho menos cuarto, me voy por ahí con unos amigos.
Su madre abre la puerta del baño.
Ella se termina de aplicar el pintalabios rojo.
-¿Dónde vas así, hija?
Maia va subida en sus botines negros de tacón, con unos vaqueros ajustados, una camiseta de tirantes de 5SOS y una camisa vaquera por encima. El pelo negro lo lleva rizado y voluminoso.
-Voy con unos amigos, ya te lo he dicho.
-Bueno, está bien, pero te quiero aquí a las doce.
Maia resopla y sale del baño, no sin antes echarse un poco de perfume.

El instituto no es un lugar complicado para entrar, y menos un viernes por la noche.
Las últimas limpiadoras se fueron hace media hora, dejando el instituto apagado.
Ella ya tiene preparada la siguiente jugarreta.
El lunes tienen clase de gimnasia.
Pasa las botellas al otro lado de la valla.
Ella salta la valla sin ayuda de nadie.
Aún le queda un bote de espray que lleva guardado en el bolsillo de la chaqueta.
Camina deprisa a la parte de atrás del instituto.
Comprueba que todas las ventanas estén apagadas.
Se saca el espray y comienza a escribir en la pared.
A Mónica le gusta el calor. @Monicuernos
Cuando termina suelta una carcajada.
-Y arderás en el infierno, zorra.
Saca el móvil y reproduce el vídeo, sentada en el patio trasero.

Ella se acerca a los dos.
Están todos borrachos como cubas.
Es la noche del cumpleaños de Yoli.
Todos están durmiendo, o se han ido ya.
Yoli con Omar, su ligue de ésa noche.
Omar es un buen tío.
Yoli también es buena tía.
Hacen una bonita pareja.
Aunque qué le van a decir de bonitas parejas.
Nico y ella la hacen.
O la hacían.
Ésa noche él la ha dejado.
Dice que le gusta otra.
Y allí están.
Él, con Mónica debajo.
Ella tumbada en el sillón, y él encima, pasándole un hielo por las tetas.
Ella coge aire mientras llora.
Busca el móvil en el bolso, pone la cámara de vídeo y comienza a grabar.
-¿Sabes? Me gusta el calor.- Le dice Mónica a Nico.
-¿Calor?- Él se ríe.- El hielo está frío.
-No hablo de ése calor.- Ella tira de él y lo besa.
-¿Qué estás haciendo?- Le pregunta una voz a sus espaldas.
Ella deja de grabar.
Cuando se gira y comprueba que es Emily, suspira aliviada.
-Me has asustado. Estaba grabando a éstos. Nico va borracho y cuando le cuente lo que hizo, me llamará mentirosa. Quiero el vídeo para que se trague sus palabras. ¿Tú qué haces aquí?
-Éstos se han pasado con el porro que se han liado en la terraza. Era más hierba que… el césped.
Las dos sueltan una carcajada.

-Ahí está el chiste. Le gusta el calor, ella lo dijo.- Le dice ella a sus botellas de gasolina.

-¿Quieres jugar a algo?- Le pregunta Jorge a Martina.
-Qué poco has cambiado, sigues con tus jueguecitos.
-Yo digo algo, lo primero que se me ocurra, y si lo has hecho, bebes.
-¿Y si no lo he hecho?- Pregunta Martina.
-Si soy yo quien lo dice, y no lo has hecho, bebo.
-Está bien.- Martina coge la botella de la mesa, y sirve el primer chupito.
-Empiezo yo. Yo nunca he tenido una canción que odiaba metida en la cabeza.
Martina lo mira y le sonríe. Coge el vaso y se lo bebe. Sirve otro.

Aator llega con una camisa de cuadros azul, unos vaqueros oscuros y unos zapatos azules en su moto.
Maia ya lo está esperando en su puerta.
Se detiene, se quita el casco y le sonríe.
Ella se baja de la acera, y se sube a la moto detrás de él.
Se coge a él.
Apoya la cabeza en su espalda.
Nota el pulso acelerado de Aator cuando salen de su calle y se incorporan al tráfico.

Ainara y Marcos hablan sentados en un portal.
Ainara está llorando.
Marcos se muerde el labio furioso.
-¿Sabes qué es lo que pasa? Que estoy cansada, Marcos.
Marcos está en silencio.
-Estoy cansada de ver cómo te partes la cara con Omar. Quiero que pares.
Marcos traga saliva.
Está a punto de llorar también.
-Ha empezado él.
Ainara solloza.
-Pero me da igual. Estoy cansada de ésta guerra constante entre los dos. ¿Por qué os lleváis tan mal?
Marcos mira a Ainara.
-¿De verdad quieres saberlo?
Ainara asiente.
-Claro que quiero saberlo, Marcos.
Marcos suspira.
-Hace años fuimos amigos. Pero un verano, de repente las cosas empezaron a cambiar. Omar me empezó a molar, yo era pequeño y estaba confundido. Un día reuní el valor suficiente para decírselo. Al principio no se lo tomó mal, éramos unos críos. Pero poco a poco, comenzó a odiarme, a tratarme mal, nos fuimos distanciando, él se echó nuevos amigos, ésos con los que sale y así hemos acabado.

-Alexia, éste es Nico.- Le presenta Mía al chico que está sentado con ella en el salón cuando Alexia entra.
El chico se levanta para darle dos besos. Ella camina hasta él y se saludan. Los tres se sientan en el sofá. Mía en medio.
-Nico, ¿puedes dejarnos un segundo solas?
-Os espero en tu habitación.- Él se levanta y sale del salón.
-Es él, ¿verdad?
-Claro, ¿quién si no?
-¿Y qué ha venido a hacer aquí?
Mía niega con la cabeza, controlándose para no romper a llorar.
-Es un niño de papá, hijo de uno de los abogados más importantes de éste país. Quiere divertirse un poco.
-¿Qué implica divertirse?
-Quiere beber, fumar y tener sexo con las dos, sino dirá lo que sabe.
-¿Cuánto sabe?
-¿Te acuerdas del bolso que robamos en aquella oficina? Era de su madre. Lo descubrió en el cumpleaños de Yoli, el fin de semana pasado.
-¿Te lo quedaste?
-Era de Gucci. Cuesta más de setecientos pavos. Él está dispuesto a pagarnos por hacerlo.
-Te viene de perlas, ¿eh? Que ése tío nos pague por follar. Te ayudé a robar el bolso, ¿y ahora quieres que te ayude a esto?
-Ése bolso llevaba casi dos mil euros dentro, los compartimos, ¿recuerdas?

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