lunes, 6 de abril de 2015

Capítulo dieciocho:

Capítulo dieciocho:
            
-Te noto muy raro, Marcos. ¿Te pasa algo?
-No.
-Pues estás muy callado todo el viaje.
-Es sólo que quiero que ésta pesadilla se acabe de una vez, que Monicuernos muestre la cara por una vez, para partírsela.
Alguien con número oculto está llamando a Marcos.

Alexia sabe dónde tiene que ir.
Pita al telefonillo.
A los dos segundos, un ruido metálico le indica que la puerta se está abriendo.
Ella empuja.
Sube las escaleras de dos en dos hasta llegar a la primera planta, donde la espera un hombre con barba.
-¿Cuánto quieres hoy?- Le pregunta, y los dos entran al piso de él.
-Dame cuatro gramos.
Entran al comedor, donde dos tíos más están compartiendo un porro.
-Dale un par de gramos más si me deja tocarle una teta.- Dice uno de ellos, medio en broma.
El de la barba mira a Alexia.
-Sabes que ésos gramos podrían salirte gratis.
-Bueno, está bien, pero tengo veinte euros. Prefiero pagarlo.
Él se demora en sacar la marihuana del bote que tiene encima de la mesa.
Los otros dos la miran babeando.

Marcos responde a la llamada.
Se pone el móvil en la oreja, y no dice nada.
-¿Marcos?
Marcos no identifica de quién es la voz.
-Marcos, sé que estás ahí.
Marcos y Ainara salen de la estación de metro.
-Marcos, ¿puedes preguntarle a Ainara que dónde se ha comprado ésa falda tan bonita?
Marcos mira la falda de Ainara.
-Nos está viendo.- Susurra separándose el móvil de la oreja.
-Claro que os estoy viendo, no seas estúpido. Sé que estáis intentando atraparme. Omar ha chafado vuestro plan contándomelo, ¿no crees?
Marcos no le responde.
-Qué aburrido eres, chico. ¿En la cama eres así también?
Marcos sigue callado.
-No, la verdad es que no creo que lo seas. Mónica está embarazada, ¿no es cierto?
Marcos traga saliva.
-¿Cómo lo sabes? Da la cara, idiota.
-Quieres que dé la cara, ¿verdad?
-Sí.
-Nos veremos las caras pronto, tú estate tranquilo.
Y cuelga la llamada.
Omar pasa por su lado al salir de la estación de metro.
Marcos lo coge del brazo.
-¿Qué haces tío? No ensucies mi chupa con tus manos.
-Omar, no estoy de broma. Necesito que me cuentes todo lo que sabes de Monicuernos.
-Qué pesados todos con el temita. Preguntadle a Cris, es la que llevaba los espray, no yo.
-Déjale, quizás él no tenga nada que ver.- Salta Ainara.
Marcos suelta el brazo de Omar.
-Eso es, buen chico. Hazle caso a tu novia.
Marcos le escupe a Omar en la cara.
Uno de los amigos de Omar se mete por en medio y empuja a Marcos, que cae al suelo.
Omar se limpia el escupitajo.
-Deberías de controlar más a tu novio, vasca, si no quieres que mis amigos le peguen una paliza.
El chico le pega patadas a Marcos, que sigue en el suelo.
-Omar, haz que pare, joder.
-Nacho, puedes dejarlo. Es una mierda.
Monicuernos observa divertida la escena.
Será difícil sacarle a Omar lo que sabe.

-Me dijiste que se trataba de putear a Marcos, no que fueses a convertirte en uno de los grandes misterios de éste instituto.- Se queja Omar.
Es la hora del recreo, y ellos dos están en la clase de biología.
-¿Enserio crees que Monicuernos soy yo?
-Me importa una mierda, pero si eres tú, para. Estás haciendo daño a más gente.
-¿Has conseguido lo que te pedí?- Ella se acerca a él y le da un beso en los labios.
-Aquí tienes. Eran de Cris, los llevaba ella en su mochila.- Dice Omar, abriendo su mochila y sacando los dos botes de pintura en espray.

Cris y Eme viajan en metro.
-Ya solo queda una parada, y habremos resuelto el misterio.
-¿No estás nerviosa?
-La verdad es que sí. Un poco. Me da miedo desenmascarar a Monicuernos.
-¿Por qué Cris?
-En ésta vida, o eres héroe o villano, pero siempre hay algo de héroe en un villano, un motivo. ¿Y si realmente ésa persona tiene motivos para hacer lo que está haciendo? No sé si quiero descubrirlo, sólo quiero que se acabe ya.
Eme asiente.
-¿Me dejas darte un beso antes de que nos bajemos? Por una vez sabemos que Monicuernos no está aquí, quiero aprovechar.
Cris asiente y Eme la besa.

Judith escucha el nuevo tema que ha compuesto Melendi, con los cascos puestos, Un alumno más. Lo ha subido a YouTube hace unos segundos.
Tiene que pararlo en el minuto 1:41.
Ésa canción parece compuesta para ella.
Ella no tiene cáncer de mama, ni Dios lo quiera.
Pero siente repulsión hacia su reflejo.
Tiene la piel de gallina y está llorando.
Siente hasta frío dentro del vagón de metro.
-¿Hija, estás bien?- Le pregunta un hombre mayor que viaja a su lado.
Judith se quita los cascos y se seca las lágrimas.
-Sí, sí.- Le sonríe.

Maia y Aator caminan juntos, dirección a la casa de Maia.
Ha sido una tarde divertida. Aator se ha zampado las dos hamburguesas, y Maia ha tenido que ir a un bar a pedir una tapa de ensaladilla para llevar. Luego han ido a la bolera, él la ha invitado a la tapa y también a jugar a los bolos. La ha enseñado también a jugar al billar.
Ésta noche él pasará a recogerla en su moto, y la llevará al local donde dará el concierto.
-¿Te lo has pasado bien, Maia?- Le pregunta Aator. Es bonito el atardecer desde uno de los puentes del Río Manzanares.
-Sí, ha estado bastante bien.
-Me alegro de que te lo hayas pasado bien. ¿Sabes? Estoy nervioso.
-¿Por qué?
-Estamos de camino a tu casa, y tocará despedirnos.
-¿Y qué?
-Que quiero verte ésta noche. No me falles, ¿eh?

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