Capítulo veinticuatro:
La
llamada despierta a los padres de Omar.
Margarita,
su madre, responde sobresaltada al teléfono.
-¿Sí?
Estaba
durmiendo plácidamente.
-¿La
madre de Omar de la Torre?
-Sí, sí.
-La
llamo del hospital, ¿puede venir? El médico quiere hablar con usted.
Su madre
traga saliva y despierta rápidamente a su marido tocándole en la espalda.
-¿Omar
está bien?
Su
interlocutora calla un segundo, suspira y dice:
-Lo
mejor es que vengan.
Unas
calles lejos de la discoteca, Marta marca el número de Alba desde una cabina.
La chica
responde enseguida.
-¿Qué
quieres?
-¿Has
hecho lo que te pedí?
-¿Por
qué el coche de los padres de Omar?
Marta
ríe.
-Su
madre nunca me tragó demasiado, ahora tendrá una emergencia, y no podrán coger
el coche.
-¿A qué
juegas?
-Omar
está bien, comparado con cómo estaréis todos muy pronto.
Marta
corta la llamada.
La
cabina le devuelve el cambio.
Cris y
Eme han terminado de cenar, y están dándose una vuelta en la moto de ella por
Madrid.
Cris se
agarra con más fuerza a Eme.
-¿Dónde
quieres que vayamos?- Le pregunta Eme.
La calle
está solitaria, y ellas circulan más rápido de lo permitido.
-Donde
quieras, pero ve más lento.
Eme
aumenta la velocidad un poco.
-¿Por qué?
¿Te da miedo?
-Eme,
para, por favor.
Eme
disminuye.
Le
encanta la velocidad, le hace sentir poderosa, libre.
Desde
las ventanillas bajadas del coche de atrás suena Mira dentro, de Maldita Nerea.
Ana
sonríe al volante, aumenta la velocidad y gira en la siguiente calle a la
derecha, siguiendo a Eme y Cris.
Las
chicas se saltan el siguiente semáforo en rojo, Ana no puede, coge el móvil de
la bandeja del coche y envía un mensaje a Eme.
Veo que has vuelto, ¿te apetece que nos
veamos?
Ainara
entra a la habitación de sus padres.
Cuando
ha llegado ya le han echado la bronca por no responder al móvil y se han ido a
dormir.
-Mamá,
tengo que ir al hospital.
Su padre
se despierta de golpe.
-¿A
éstas horas? ¿Qué pasa?
Su madre
sigue durmiendo.
-Un
amigo de clase, está en coma etílico.
-Ay, si
es que éstos chicos de hoy en día no saben beber. Te llevo yo, espérame en el
salón.
Maia y
Aator beben un cóctel junto a la barra del Vivaldi.
Los del
bar los han invitado a uno para cada uno.
-Lo que
has hecho ésta noche, ha sido increíble.- Le sonríe Maia.
Aator la
besa, sonriente.
Fran
borra el número de Cris. No volverá a llamarla, no volverá a buscarla. Entra al
sistema de mensajería y borra las conversaciones. Su estado pasa de ser Y es que yo no quiero pasar por tu vida como
las modas. C. a ser Yo no pongo la
mano en el fuego ni por mí mismo.
Mikel
compra por internet un billete de bus desde Mutriku a Madrid. Saldrá a las diez
de la mañana, y llegará a las dos y pico de la tarde. Cuatro horas de recorrido
por la única chica a la que ha querido nunca.
Judith
espera sentada en una de las sillas del pasillo del hospital, llorando a mares.
Han
metido a Omar en una habitación y no le quieren decir nada, le están haciendo
pruebas y más pruebas.
Ha
llamado a Cris y a las gemelas. La única que le ha cogido el móvil ha sido
Ainara, que debe de estar de camino.
Judith
se ha apuntado el número de los padres de Omar.
Marca el
número y espera.
-¿Ha
pasado algo más, Judith? ¿Cómo está Omar?- Le pregunta la madre, angustiada.
-Se lo
han llevado hace un rato a hacerle unas pruebas.
-Nosotros
estamos esperando un taxi, hija. Nos han destrozado el coche.
Luna
sale de una de las habitaciones al pasillo.
Conoce a
Judith por ser compañeras de clase, aunque nunca han hablado.
Judith y
Luna son distintas en todo.
Una, la
popular y guapa de la clase, Judith la rarita.
Luna
mira preocupada a Judith.
-¿Estás
bien?
Luna se
sienta a su lado.
-La
verdad es que no.
-¿Qué ha
pasado?
-Omar
está en coma.
Luna
abraza a Judith.
-¿Sabes?
Sé que nunca hemos hablado, a pesar de estar en la misma clase, pero me pareces
una tía estupenda.
Judith
le sonríe, con los ojos inundados en lágrimas.
-Y es
muy bonito lo tuyo con Omar, el sentimiento que le pones. Y a él se le nota que
también está pillado de ti. Se pondrá bien.
-Gracias,
¿y tú, qué haces aquí?
-Han
ingresado a mi bisabuela otra vez. Otro infarto.
-Tienes
suerte de haber conocido a tu bisabuela, yo ni siquiera a mis abuelos los he
conocido.
Luna le
sonríe.
-Tengo
toda la suerte del mundo de tenerla a ella de bisabuela, es una mujer muy
fuerte. ¿Te apetece si vamos un rato a la cafetería?
-Lo
siento, estoy esperando a Ainara.
-Nos
vemos después entonces.
Luna se
levanta y se va.
Ainara
aparece por el otro extremo del pasillo.
-¿Han
llegado ya sus padres?- Pregunta Ainara, acercándose.
Judith
niega con la cabeza.
-Quiero
que se ponga bien ya.
Su móvil
suena.
Monicuernos
la ha mencionado en un tweet.
Oh, @Judiciosa te acompaño en el
sentimiento.
Marta
llegó a su casa hace rato.
La noche
le está saliendo redonda, y el día entero más aún.
Abre el
archivador y comienza a escribir:
Queridos
padres de Cris:
Esto es
lo que se dedica a hacer vuestra hija en lugar de estudiar.
Pega la
foto que acaba de imprimir.
Cris y
Eme, besándose.
Sonríe,
apaga el portátil y se pone la alarma para mañana por la mañana.
Tiene
demasiadas cosas que hacer.
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