viernes, 24 de abril de 2015

Capítulo treinta y ocho:

Capítulo treinta y ocho:
                 
                                   No digas nada por favor,
                                   No vaya a ser que me despierte
                                   De un sueño en el que puedo verte
                                   Y aún puedo hablarte de mi amor.

Un médico vuelve a dar la misma noticia ante otra joven que llora desesperada.
-Aarón ha fallecido. Lo siento, no hemos podido hacer nada por él.
Maia no puede contener el llanto.
Deja de sentir que vive, sólo siente los brazos helados, y sus latidos corriendo desenfrenados.
-¿Crees que puedes localizar a sus padres?
-En el autobús. Llevaba… su móvil.- Consigue articular Maia entre sollozos.
-Lo tengo aquí mismo, lo llevaba en el bolsillo del pantalón. Pero no conseguimos desbloquearlo.- El doctor le entrega el móvil de Aator.
Ella tampoco conoce el código.
Pero algo de idea tiene, ¿su fecha de nacimiento?
-Espera en el pasillo mientras lo intentas.

Ella sale del despacho sin decir nada.

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