Capítulo diez:
El
timbre que anuncia el recreo ha tocado hace unos segundos, y Alba y Judith
bajan las escaleras del instituto.
-¿Cenaste
anoche?- Le pregunta Alba, nada más verla.
-No,
pero cállate.- Le espeta Judith.
Una
cartulina grande cuelga de una de las paredes del descansillo de las escaleras.
Seguid a
@Monicuernos.
-
Los
mejores cotilleos del instituto en 140 caracteres.
-Han
puesto ésos dichosos carteles por todo el instituto.
Judith
la mira.
¿Cómo lo sabe si sólo hemos visto
uno? El resto de tiempo ha estado en clase…
-Cuando
he ido al baño a segunda hora, ya estaban puestos. En el espejo del baño de
chicas hay otro.
Cuando
llegan a la planta baja, ven un grupo de alumnos frente al tablón de anuncios,
riéndose a carcajadas.
Alba y
ella se acercan.
Otra
cartulina, con tres fotos pegadas.
Parejas
que no te imaginabas:
(By: @Monicuernos)
Cris y
una chica, dándose un beso.
Marcos y
Ainara, besándose también.
En la
tercera foto se ve a Judith dibujando a Omar, en las escaleras, mirando su foto
en el móvil.
Judith
se abre paso entre los alumnos y arranca, furiosa la foto.
Unos
chavales de primero la señalan y se ríen.
-¿Quién
ha hecho esto?- Pregunta Ainara, enfadada, metiéndose entre la gente. -¡¿Quién
cojones ha hecho esto?!- Grita, arrancando su foto con Marcos.
Cris
también está ahí, se cuela entre la gente, arranca su foto y la arruga en la
mano.
-Tenemos
que descubrir quién lo ha hecho.
-Perdona,
creía que eras Ainara.- Se disculpa Marcos, que ha cogido de la mano a Maia por
el pasillo.
Maia le
mira y suelta una carcajada.
-Mi
hermana ha bajado al recreo hace rato.
-Voy a
buscarla, y perdona, eh.
El chico
se despide y se aleja por el pasillo.
Maia le
mira el culo.
Pues sí, sí que está bueno el
colega.
Sonríe y
marca el número de Mikel.
Se saca
un cigarrillo y el mechero del bolsillo de la mochila y camina al baño de la
segunda planta.
Ha visto
el numerito que han montado Cris, Ainara y Judith.
Ella
escribe el tweet sentada en las escaleras de la segunda planta.
Como
siempre a la hora del recreo, el pasillo está solitario.
¿No te ha gustado que todos sepan
tu secreto? @WinnieCrisDePooh
Lo
envía, y como siempre, cierra la sesión, para que nadie pueda pillarla nunca.
Sonríe y
se guarda el móvil en el bolsillo.
-Chicas,
creo que he oído pasos.- Susurra Mónica a sus compañeras de cigarro.
-Alguien
está subiendo la escalera.- Le responde Charo.
-¿Y si
es algún profesor?- Susurra Lidia.
-Yo saldré a comprobarlo.-Responde Mónica,
pasándole el cigarro a Lidia.
Mónica
sale del baño.
Camina
hasta las escaleras, intentando hacer el menor ruido posible.
-¿Qué
haces tú aquí, pava?- Violeta está sentada en las escaleras.
La chica
se gira para comprobar que es a ella.
-Por si
no te has dado cuenta, estudio aquí.- Le responde Violeta, colocándose bien las
gafas.
-Sí.
Pero las empollonas raritas como tú no pueden subir a éste baño en los recreos,
y lo sabes.
-¿Y por
qué no? ¿Porque tú lo digas?
Mónica
baja las escaleras.
-Ven
conmigo, lista, que te vas a enterar tú.- Mónica engancha de la melena a
Violeta.
-¿Dónde
estás ángel?- Le pregunta alegre Eme al otro lado del teléfono.
-Escúchame,
Eme. Nos han visto.- Cris camina sola por el patio. Tiene los ojos encharcados
en lágrimas.
-¿Quién
nos ha visto?
-No lo
sé, están colgando fotos nuestras en nuestro instituto. Y esto va a llegar a
oídos de mis padres, y quién sabe si de Fran. Esto está mal, Eme.
-¿Enserio
lo estamos dejando?- Pregunta Eme, rompiendo a llorar al otro lado de la línea.
-No
puedo luchar contra esto.
-Te lo
dije; tú y yo contra el mundo.
-No
contra esto, Eme.
-Ainara,
¿podemos hablar un momento a solas?
Marcos
se ha acercado a Judith y Ainara.
Ainara
mira a Judith, y asiente.
Los dos
se alejan.
-¿Te has
enterado ya?- Le pregunta Ainara.
-¿De
qué?
-Alguien
ha colgado una foto nuestra, besándonos en el tablón de anuncios. Todo el
instituto la ha visto.
-Mónica
lo sabe. Ya no estamos juntos.
-Anoche
mis padres no me dejaron salir.
-Lo
entiendo.
-¿Cómo
se lo tomó Mónica?
-Sinceramente
creía que reaccionaría peor.
El móvil
de Marcos suena.
Un nuevo
tweet.
Tortolitos.
-Creo
que podemos pillar a Monicuernos. Disimula.
-¿Cómo?
-Nos
acaba de tomar una foto. Desde la ventana de la clase de biología. Lo sé por
todas las horas que he pasado en ésa aula mirando por la ventana. Si vamos
corriendo, se escapará. Tenemos que disimular lo mejor que podamos. Yo iré por
la puerta trasera. Tú dirígete a la cafetería.
-¿Puedo
sentarme contigo un rato o prefieres estar sola?
Judith
levanta la mirada.
Es Alba.
-Siéntate.
Alba se
sienta a su lado en el banco.
-Tengo
que descubrir quién ha sido.
-Créeme
que nunca vas a descubrirlo.
Judith
mira a Alba, pensativa.
-Cuando
vimos el primer cartel, ya sabías que había más. Ahora me dices que nunca lo
descubriré. ¿Eres tú, Alba?
-¿Enserio
piensas que soy yo, Judith?
-No lo
sé, te estoy preguntando.
-¿Qué
motivos tendría?
-No lo
sé. La foto la echó alguien segundos antes de que tú me hablaras.
Alba se
saca el móvil del bolsillo.
Le
muestra la galería de imágenes.
-No
necesito que me enseñes nada, Alba, déjame en paz.
-Tú
tienes que saber algo. Es la última vez que te lo pregunto, Violeta. ¿Quién es
Monicuernos?
-Te he
dicho que no lo sé. Yo no tengo nada que ver.
-No te
creo.- Mónica le hace una señal a Charo para que abra el grifo.
Los
apuntes de matemáticas de Violeta se calan.
-Saca
los de lengua. ¿O me vas a decir ya lo que sabes, preciosa?
Violeta
llora, con el pelo atrapado en el puño cerrado de Mónica.
La
puerta del baño se abre y entra Maia.
Se
enciende un cigarrillo y cierra la puerta.
Se
guarda el móvil en el bolsillo.
No es
estúpida. Sabe que Ainara y Marcos irán a la clase de biología, intentando
atraparla.
Vaya, vaya. Así que la caza de
brujas ha comenzado.
-Todavía
te quiero, estoy enamorado de ti.- Es la voz de Jorge, el profesor de arte.
Viene de una de las clases de más adelante.
-Pero es
que no puede ser, Jorge. No puedes seguirme hasta aquí, después de tantos años
y pretender que todo sigue igual.
-Claro
que no, Martina. No pretendo que nada vuelva a ser como antes porque nada puede
ser como antes. Nuestra hija, tú, yo… no somos los mismos, no después de tanto
tiempo.
-Olvidas
que me abandonaste. Olvidas que me obligaste a abandonarla.
Ella se
acerca, intentando no hacer ruido.
-No,
créeme que no lo he olvidado. Tú tampoco has olvidado lo nuestro.
-Jorge,
yo tengo mi vida, y tú no formas parte de ella. Ahora, si me disculpas, tengo
exámenes que corregir.
-¿Así es
como quieres que te vean ellos… y Sofía? ¿Como una mujer autoritaria que les
pone exámenes el segundo día de clase?
-No
vuelvas a decir su nombre nunca más. Sofía, nuestra pequeña ya no se llama así.
Tiene otra vida, y ni tú ni yo formamos parte de ella.
El
timbre que pone fin al recreo suena, sobresaltándola.
Ainara y
Marcos se detienen debajo del marco de la puerta de la clase de biología.
Aún no
han subido los primeros alumnos, el pasillo del instituto sigue vacío.
Leen la
inscripción escrita en la pizarra con pintura azul:
Ainara y
Marcos, bienvenidos a vuestro infierno.
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