lunes, 6 de abril de 2015

Capítulo diez:

Capítulo diez:
            
El timbre que anuncia el recreo ha tocado hace unos segundos, y Alba y Judith bajan las escaleras del instituto.
-¿Cenaste anoche?- Le pregunta Alba, nada más verla.
-No, pero cállate.- Le espeta Judith.
Una cartulina grande cuelga de una de las paredes del descansillo de las escaleras.

Seguid a @Monicuernos.
-    Los mejores cotilleos del instituto en 140 caracteres.

-Han puesto ésos dichosos carteles por todo el instituto.
Judith la mira.
¿Cómo lo sabe si sólo hemos visto uno? El resto de tiempo ha estado en clase…
-Cuando he ido al baño a segunda hora, ya estaban puestos. En el espejo del baño de chicas hay otro.
Cuando llegan a la planta baja, ven un grupo de alumnos frente al tablón de anuncios, riéndose a carcajadas.
Alba y ella se acercan.
Otra cartulina, con tres fotos pegadas.

Parejas que no te imaginabas:
(By: @Monicuernos)

Cris y una chica, dándose un beso.
Marcos y Ainara, besándose también.
En la tercera foto se ve a Judith dibujando a Omar, en las escaleras, mirando su foto en el móvil.
Judith se abre paso entre los alumnos y arranca, furiosa la foto.
Unos chavales de primero la señalan y se ríen.
-¿Quién ha hecho esto?- Pregunta Ainara, enfadada, metiéndose entre la gente. -¡¿Quién cojones ha hecho esto?!- Grita, arrancando su foto con Marcos.
Cris también está ahí, se cuela entre la gente, arranca su foto y la arruga en la mano.
-Tenemos que descubrir quién lo ha hecho.

-Perdona, creía que eras Ainara.- Se disculpa Marcos, que ha cogido de la mano a Maia por el pasillo.
Maia le mira y suelta una carcajada.
-Mi hermana ha bajado al recreo hace rato.
-Voy a buscarla, y perdona, eh.
El chico se despide y se aleja por el pasillo.
Maia le mira el culo.
Pues sí, sí que está bueno el colega.
Sonríe y marca el número de Mikel.
Se saca un cigarrillo y el mechero del bolsillo de la mochila y camina al baño de la segunda planta.

Ha visto el numerito que han montado Cris, Ainara y Judith.
Ella escribe el tweet sentada en las escaleras de la segunda planta.
Como siempre a la hora del recreo, el pasillo está solitario.
¿No te ha gustado que todos sepan tu secreto? @WinnieCrisDePooh
Lo envía, y como siempre, cierra la sesión, para que nadie pueda pillarla nunca.
Sonríe y se guarda el móvil en el bolsillo.

-Chicas, creo que he oído pasos.- Susurra Mónica a sus compañeras de cigarro.
-Alguien está subiendo la escalera.- Le responde Charo.
-¿Y si es algún profesor?- Susurra Lidia.
 -Yo saldré a comprobarlo.-Responde Mónica, pasándole el cigarro a Lidia.
Mónica sale del baño.
Camina hasta las escaleras, intentando hacer el menor ruido posible.
-¿Qué haces tú aquí, pava?- Violeta está sentada en las escaleras.
La chica se gira para comprobar que es a ella.
-Por si no te has dado cuenta, estudio aquí.- Le responde Violeta, colocándose bien las gafas.
-Sí. Pero las empollonas raritas como tú no pueden subir a éste baño en los recreos, y lo sabes.
-¿Y por qué no? ¿Porque tú lo digas?
Mónica baja las escaleras.
-Ven conmigo, lista, que te vas a enterar tú.- Mónica engancha de la melena a Violeta.

-¿Dónde estás ángel?- Le pregunta alegre Eme al otro lado del teléfono.
-Escúchame, Eme. Nos han visto.- Cris camina sola por el patio. Tiene los ojos encharcados en lágrimas.
-¿Quién nos ha visto?
-No lo sé, están colgando fotos nuestras en nuestro instituto. Y esto va a llegar a oídos de mis padres, y quién sabe si de Fran. Esto está mal, Eme.
-¿Enserio lo estamos dejando?- Pregunta Eme, rompiendo a llorar al otro lado de la línea.
-No puedo luchar contra esto.
-Te lo dije; tú y yo contra el mundo.
-No contra esto, Eme.

-Ainara, ¿podemos hablar un momento a solas?
Marcos se ha acercado a Judith y Ainara.
Ainara mira a Judith, y asiente.
Los dos se alejan.
-¿Te has enterado ya?- Le pregunta Ainara.
-¿De qué?
-Alguien ha colgado una foto nuestra, besándonos en el tablón de anuncios. Todo el instituto la ha visto.
-Mónica lo sabe. Ya no estamos juntos.
-Anoche mis padres no me dejaron salir.
-Lo entiendo.
-¿Cómo se lo tomó Mónica?
-Sinceramente creía que reaccionaría peor.
El móvil de Marcos suena.
Un nuevo tweet.
Tortolitos.
-Creo que podemos pillar a Monicuernos. Disimula.
-¿Cómo?
-Nos acaba de tomar una foto. Desde la ventana de la clase de biología. Lo sé por todas las horas que he pasado en ésa aula mirando por la ventana. Si vamos corriendo, se escapará. Tenemos que disimular lo mejor que podamos. Yo iré por la puerta trasera. Tú dirígete a la cafetería. 

-¿Puedo sentarme contigo un rato o prefieres estar sola?
Judith levanta la mirada.
Es Alba.
-Siéntate.
Alba se sienta a su lado en el banco.
-Tengo que descubrir quién ha sido.
-Créeme que nunca vas a descubrirlo.
Judith mira a Alba, pensativa.
-Cuando vimos el primer cartel, ya sabías que había más. Ahora me dices que nunca lo descubriré. ¿Eres tú, Alba?
-¿Enserio piensas que soy yo, Judith?
-No lo sé, te estoy preguntando.
-¿Qué motivos tendría?
-No lo sé. La foto la echó alguien segundos antes de que tú me hablaras.
Alba se saca el móvil del bolsillo.
Le muestra la galería de imágenes.
-No necesito que me enseñes nada, Alba, déjame en paz.

-Tú tienes que saber algo. Es la última vez que te lo pregunto, Violeta. ¿Quién es Monicuernos?
-Te he dicho que no lo sé. Yo no tengo nada que ver.
-No te creo.- Mónica le hace una señal a Charo para que abra el grifo.
Los apuntes de matemáticas de Violeta se calan.
-Saca los de lengua. ¿O me vas a decir ya lo que sabes, preciosa?
Violeta llora, con el pelo atrapado en el puño cerrado de Mónica.
La puerta del baño se abre y entra Maia.
Se enciende un cigarrillo y cierra la puerta.

Se guarda el móvil en el bolsillo.
No es estúpida. Sabe que Ainara y Marcos irán a la clase de biología, intentando atraparla.
Vaya, vaya. Así que la caza de brujas ha comenzado.
-Todavía te quiero, estoy enamorado de ti.- Es la voz de Jorge, el profesor de arte. Viene de una de las clases de más adelante.
-Pero es que no puede ser, Jorge. No puedes seguirme hasta aquí, después de tantos años y pretender que todo sigue igual.
-Claro que no, Martina. No pretendo que nada vuelva a ser como antes porque nada puede ser como antes. Nuestra hija, tú, yo… no somos los mismos, no después de tanto tiempo.
-Olvidas que me abandonaste. Olvidas que me obligaste a abandonarla.
Ella se acerca, intentando no hacer ruido.
-No, créeme que no lo he olvidado. Tú tampoco has olvidado lo nuestro.
-Jorge, yo tengo mi vida, y tú no formas parte de ella. Ahora, si me disculpas, tengo exámenes que corregir.
-¿Así es como quieres que te vean ellos… y Sofía? ¿Como una mujer autoritaria que les pone exámenes el segundo día de clase?
-No vuelvas a decir su nombre nunca más. Sofía, nuestra pequeña ya no se llama así. Tiene otra vida, y ni tú ni yo formamos parte de ella.
El timbre que pone fin al recreo suena, sobresaltándola.

Ainara y Marcos se detienen debajo del marco de la puerta de la clase de biología.
Aún no han subido los primeros alumnos, el pasillo del instituto sigue vacío.
Leen la inscripción escrita en la pizarra con pintura azul:

Ainara y Marcos, bienvenidos a vuestro infierno.

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