sábado, 18 de abril de 2015

Capítulo teinta y cuatro:

Capítulo treinta y cuatro:
                 
                                   Una vez le prometió
                                    << Tú siempre serás mi estrella. >>
                                  
Cris camina hasta su puerta silenciosa.
Traga saliva, se saca las llaves del bolsillo y abre la puerta.
Pasa del recibidor al comedor.
Ve a una chica pelirroja que está de espaldas a ella, sentada en una silla.
Su madre la mira con enfado.
Ella en silencio entra  a su cuarto, y se tira sobre la cama deshecha, donde rompe a llorar abrazada a su almohada.

                                   Estrella se inventa que vuelve a ser ella
                                     y luego siempre se despierta.

Ana empuja a Eme y cae sobre la cama.
Ella se tira encima, se ríe y vuelve a besarla.
Ana no cierra los ojos.
Necesitaba volver a ver su cara tan cerca.

                                   Lleva ya casi ocho meses
                                    Sin saber qué es el amor.

Mikel llora en la estación de autobuses, solo en un banco.
¿Qué ha pasado en ese autobús?
Está preocupado por Maia, y no puede hacer nada.
-Mikel, ¿qué haces tú aquí?- Le pregunta una chica.
Él levanta la cabeza.
-¿Te conozco?
-Maia es tu chica, ¿no? Soy amiga de ella. ¿La estás esperando?
-En realidad se acaba de ir.
La chica se sienta a su lado, y lo consuela.
Al cabo de unos segundos el chico le pregunta:
-No me has dicho tu nombre y sabes el mío.
-Sí, bueno. Me llamo Marta.

                                    Se mira en ropa interior y
                                    Pensándolo bien no se ve tan fea

Judith se cambia de ropa y guarda la suya en una de las taquillas de la sala.
Se mira en el espejo de uno de los armarios en sujetador.
Suspira y agarra la llave que está colgada en la pared de encima de las taquillas.
La suya es la 6B.
Cierra la taquilla y se sube a una silla para volver a irse por donde ha venido.

                                   Vuelve a ignorar el reloj cuando suena la puerta.

La madre de Mónica abre la puerta esperando encontrarse a su hija.
Se sorprende al ver a Martina.
-¿En qué puedo ayudarte?
-Buenas tardes, ¿está Mónica? Soy su profesora.
-No, se ha ido de casa hace un rato.
Martina enarca una ceja.
-¿Puedo pasar y me cuentas?
-Claro, pasa.

                                   Una vez le prometió
                                   <<Tú siempre serás mi estrella. >>

A la mente de Eme vuelve Cris, y Ana lo nota.
Las dos están en ropa interior.
Eme se aparta de ella.
-¿Estás bien, Esmeralda?
Eme asiente, y se sienta en la cama.
-Quiero que nos vistamos, por favor.
Ana suspira.
-Eme, no seas boba y déjate llevar, ¿quieres?
-No puedo, lo siento.
Ana se sienta a su lado y pasa el brazo por encima de sus hombros.
Eme llora.

                                               Y la estrella se apagó,
                                                Vuelve a iluminarte estrella.

Han necesitado varias ambulancias y cortar la autopista para rescatarlos a todos.
Bueno, seguramente a todos no.
El conductor probablemente esté muerto. Y quién sabe, seguramente haya más víctimas.
A Aator ha sido al primero al que se han llevado en una ambulancia a toda pastilla.
Maia va en otra distinta.
También han separado a dos niñas de su madre, que viajan en la misma ambulancia que ella, la más pequeña inconsciente.
¿Estará muerta?
Maia se frota el brazo con la mano que tiene bien, intentando entrar en calor, y pierde la mirada en el paisaje a través de la ventana.

De un segundo a otro, comienza a llorar, haciendo unos ruidos espantosos.

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