Capítulo
treinta y cuatro:
Una vez le prometió
<< Tú siempre serás mi
estrella. >>
Cris
camina hasta su puerta silenciosa.
Traga
saliva, se saca las llaves del bolsillo y abre la puerta.
Pasa
del recibidor al comedor.
Ve
a una chica pelirroja que está de espaldas a ella, sentada en una silla.
Su
madre la mira con enfado.
Ella
en silencio entra a su cuarto, y se tira
sobre la cama deshecha, donde rompe a llorar abrazada a su almohada.
Estrella se
inventa que vuelve a ser ella
y luego siempre se despierta.
Ana
empuja a Eme y cae sobre la cama.
Ella
se tira encima, se ríe y vuelve a besarla.
Ana
no cierra los ojos.
Necesitaba
volver a ver su cara tan cerca.
Lleva ya casi ocho meses
Sin
saber qué es el amor.
Mikel
llora en la estación de autobuses, solo en un banco.
¿Qué ha pasado en ese autobús?
Está
preocupado por Maia, y no puede hacer nada.
-Mikel,
¿qué haces tú aquí?- Le pregunta una chica.
Él
levanta la cabeza.
-¿Te
conozco?
-Maia
es tu chica, ¿no? Soy amiga de ella. ¿La estás esperando?
-En
realidad se acaba de ir.
La
chica se sienta a su lado, y lo consuela.
Al
cabo de unos segundos el chico le pregunta:
-No
me has dicho tu nombre y sabes el mío.
-Sí,
bueno. Me llamo Marta.
Se mira en ropa
interior y
Pensándolo
bien no se ve tan fea
Judith
se cambia de ropa y guarda la suya en una de las taquillas de la sala.
Se
mira en el espejo de uno de los armarios en sujetador.
Suspira
y agarra la llave que está colgada en la pared de encima de las taquillas.
La
suya es la 6B.
Cierra
la taquilla y se sube a una silla para volver a irse por donde ha venido.
Vuelve a ignorar el reloj cuando suena la
puerta.
La
madre de Mónica abre la puerta esperando encontrarse a su hija.
Se
sorprende al ver a Martina.
-¿En
qué puedo ayudarte?
-Buenas
tardes, ¿está Mónica? Soy su profesora.
-No,
se ha ido de casa hace un rato.
Martina
enarca una ceja.
-¿Puedo
pasar y me cuentas?
-Claro,
pasa.
Una vez le prometió
<<Tú
siempre serás mi estrella. >>
A
la mente de Eme vuelve Cris, y Ana lo nota.
Las
dos están en ropa interior.
Eme
se aparta de ella.
-¿Estás
bien, Esmeralda?
Eme
asiente, y se sienta en la cama.
-Quiero
que nos vistamos, por favor.
Ana
suspira.
-Eme,
no seas boba y déjate llevar, ¿quieres?
-No
puedo, lo siento.
Ana
se sienta a su lado y pasa el brazo por encima de sus hombros.
Eme
llora.
Y
la estrella se apagó,
Vuelve
a iluminarte estrella.
Han
necesitado varias ambulancias y cortar la autopista para rescatarlos a todos.
Bueno,
seguramente a todos no.
El
conductor probablemente esté muerto. Y quién sabe, seguramente haya más
víctimas.
A Aator
ha sido al primero al que se han llevado en una ambulancia a toda pastilla.
Maia va en
otra distinta.
También han
separado a dos niñas de su madre, que viajan en la misma ambulancia que ella, la
más pequeña inconsciente.
¿Estará muerta?
Maia se frota
el brazo con la mano que tiene bien, intentando entrar en calor, y pierde la mirada
en el paisaje a través de la ventana.
De un segundo
a otro, comienza a llorar, haciendo unos ruidos espantosos.
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