sábado, 4 de abril de 2015

Capítulo seis:

Capítulo seis:
            
Está cenando con sus padres. No tenía mucha hambre y menos después del susto de que casi la atropella un coche. Eme le ha escrito dos mensajes, pero ella no le ha respondido. Se le hace duro separarse de ella.
Ding, dong.
Suena el timbre de la casa de Cris.
-Voy yo.
Cris se levanta, camina hasta el recibidor y abre la puerta.
Delante de ella, se encuentra a Eme.
-¿Pero qué…?
Está a punto de pedirle que se vaya.
Eme hace un gesto con la mano para que guarde silencio.
Lo primero que hace es quitarse la gorra que lleva, mostrándole que se ha cortado el pelo. Se ha rapado los lados de la cabeza y la parte de arriba la lleva engominada. Parece un chico, y a decir verdad bastante guapo.
Cris se queda boquiabierta.
Eme se agacha para coger unos carteles que ha traído. Le muestra el primero y uno a uno va enseñándole todos.

AUNQUE EL MUNDO
NOS OBLIGUE A CALLAR
ESTO QUE SENTIMOS…

Eme se muerde el labio, nerviosa.
Pasa al siguiente cartel.
Eme está temblando.
Tiembla de los nervios.

                            AUNQUE NO ME DEJES
                            GRITAR LO MUCHO QUE
                            ME GUSTAS…

El corazón de Cris late con fuerza.
Y también el de Eme.

                            ¿QUIERES FORMAR
                            PARTE DE MI PEQUEÑO
                                     SECRETO?

-¿Quieres salir conmigo, ángel?- Le susurra Eme.
Cris se acerca a Eme, temblorosa.
La mira a los ojos.
Siente un cosquilleo en el estómago.
Siente que es en ésos ojos en los que ella quiere reflejarse siempre.
Por siempre y para siempre.
Entonces, la besa.
Primero con timidez.
La luz automática de las escaleras se apagan y las dos sonríen en la oscuridad, sin dejar de besarse.
-¿Esto es un sí?- Pregunta Eme, sonriente, cuando las dos se separan.
Y Cris también sonríe.
-Te pido… Necesito que me des tiempo, Eme.
Eme no puede creerlo.
Siente algo quebrarse en su interior.
-No, Cris, me rindo.
Cris mira a Eme.
-Ni siquiera sabes lo que te iba a decir. Necesito que me des tiempo, que esperes aquí escondida. Mis padres se acostarán en un rato, podré colarte en mi casa. Cuando estemos dentro, te daré una respuesta.
Eme enarca una ceja.
-Cris, si no quieres salir conmigo, simplemente dilo.
Cris vuelve a besar a Eme, ésta vez un beso corto.
-Te veo cuando mis padres se acuesten, enana.

-Supongo que lo mejor va a ser dejarlo.- Empieza Marcos.
Mónica y él están sentados en un parque, cerca de la casa de ella. El cielo está cubierto de nubes grises. Pronto empezará a llover.
-¿Has visto la foto?- Pregunta Mónica, sin mirarle siquiera.
-Sí, la verdad es que sí. Y no tengo nada que reprocharte. Tú también has visto la foto, ¿no?
Mónica mira a Marcos.
No sabe de qué le habla.
-No.
-Tú me has sido infiel con un chico. Yo te lo he sido con otra chica. Estamos en paz.
-¿En paz? ¿Cómo que estamos en paz?
-Sí, Mónica. Después de esto, no queda nada por lo que luchar.
-Ha sido con Lidia, ¿verdad? Sabía que no podía confiar en ella.
Marcos niega con la cabeza.
-No, no ha sido con Lidia.
Mónica está llorando.
-¿Entonces? ¿Cuándo ha sido?
-Hoy. Después de clase.
Mónica mira a Marcos.
-Te quiero preguntar algo, Marcos, pero quiero que seas sincero.
-Dime.
-¿Lo has hecho porque te has enterado de que yo también lo hice…? Quiero decir, en plan venganza, o simplemente…- Mónica no puede acabar la frase.
Se ahoga con las palabras.
-Supongo que antes o después acabarás enterándote de quién es ella… No tienes más que entrar a ése perfil y ver la foto, por eso quiero decírtelo yo. No quiero que te metas en esto, Mónica. Es Ainara. La chica nueva. Y me gusta.
Mónica solloza.
-¿Crees que ésa chica te gusta más que yo?
-No creo… No creo que debas preguntarme eso.
-Pero te gusta más que yo, ¿verdad?
-Es distinto.
-¿Pero te gusta más que yo o no?
-Sí.
Mónica calla durante unos segundos.
Aspira profundamente y concluye, levantándose del banco:
-Entonces creo que no, ya no queda nada por lo que luchar.

Lidia está conectada al portátil.
Ha acabado de cenar, y antes de irse a dormir, le gusta escuchar un poco de música y chatear.
Entra en YouTube y busca: El canto del loco – Puede ser.
Entonces, de repente aparece un anuncio.
Se necesita camarera en un bar cerca de Gran Vía.
Hace click.
La página que se abre te da la opción de dejar el currículum online.
Aparece también un número de teléfono.
Lidia lo apunta en su teléfono y llama.
-¿Sí?
-Hola, buenas. Me gustaría trabajar con ustedes.
-¿Cómo te llamas?
-Lidia, señor.
-Bien, Lidia, ¿cuántos años tienes?
-Dieciocho.
-Buscamos camareras jovencitas y atractivas. ¿Te apetece que quedemos mañana para la entrevista?
-Sí.
-¿Conoces el bar Vivaldi de Callao?
-Sí.
-¿Allí a las cinco y media de la tarde?
-Está bien.
-Gracias Lidia, hasta mañana.
Y cuelgan.

-Os dejo solos, ¿vale? Saluda a Mikel de mi parte.- Ainara se levanta y sale de la habitación.
Maia sonríe a su hermana.
Descuelga el teléfono feliz.
-Hola, feo.
Mikel sonríe al otro lado del teléfono.
-¿Sabes que a partir de hoy vamos a poder hablar durante horas por teléfono?
Maia sonríe.
-¿Y eso?
-Tengo llamadas ilimitadas gratis.
-¿Y vas a gastar ésas llamadas ilimitadas en mí?
-Claro. Sabes que sí.
Ambos callan durante un instante.
-Se me hace raro.- Maia rompe el silencio.
-¿El qué?
-No sé, el hablar contigo por teléfono. Siempre lo hacíamos en persona.
-A todo tenemos que acostumbrarnos.
Guardan silencio de nuevo.
-¿Y tú, Mikel, quieres estar conmigo?

-Claro que sí, pequeña.

No hay comentarios:

Publicar un comentario