Capítulo veintinueve:
Ainara y
Judith suben a la habitación de Omar.
Ya han
desayunado.
Omar
sigue en el mismo estado.
Abren la
puerta, y Judith le presenta a Ainara a Margarita.
Las dos
se sientan a su lado.
Margarita
mira con interés a Ainara.
-Eres de
País Vasco, ¿no?
Ainara
le sonríe.
-Sí, mis
padres decidieron de la noche a la mañana que nos viniésemos a vivir aquí.
Margarita
asiente.
-La vida
en Madrid es cara, comparada con la de allí, ¿verdad?
-Sí, se
nota el cambio la verdad.
Benjamín
entra de nuevo a la habitación.
Saluda a
las chicas, coge unos informes de encima de la mesita, y se va.
-Es
guapo, ¿eh?- Comenta Margarita cuando se va.
Judith
asiente en silencio.
-Tiene
unos ojos preciosos, además está cañón.- Ríe Ainara.
-Pues
Marta de vuestra clase lo conoce.
-¿Quién
es Marta?- Le pregunta Ainara.
-Una tía
de clase. ¿La has avisado tú de lo de Omar, Marga?
Margarita
niega con la cabeza.
-Al
revés, a mí me ha dicho que la habías avisado tú.
Maia se
despierta con la llamada por teléfono de Aator.
-¿Estás
viva?- Le pregunta alegre al otro lado de la línea.
Maia
bosteza y se despereza.
-Un poco
muerta de sueño, pero sí.
-Venga,
reina, te dejo descansar un poco más.
-No, no.
Dime.
-Quería
verte, y que diésemos una vuelta por ahí.
-Me visto
ya. Te quiero aquí cuanto antes, que tengo ganas de verte, tesoro.
-Nos vimos
hace unas horas, tonta.
-Ya, ¿y qué?
Es sábado, quiero disfrutarlo contigo entero.
Dos calles
más delante de la casa de Marcos, junto a la puerta de un local de comida japonesa,
dos policías suben al coche a su padre, esposado.
En su casa,
dos policías hablan con su madre.
Marcos se
viste en su cuarto.
-¿Es la primera
vez que ocurre algo así?- Le pregunta Tania, la agente que ha venido a la casa.
Los dos policías
y su madre están en el salón.
La mujer
está inquieta, nerviosa.
-No. Ha
habido más agresiones.
-Les voy
a pedir que me acompañen a comisaría. Necesito que presten declaración sobre lo
ocurrido, los dos.
Marcos sale
de la habitación vestido con chándal y sin camiseta.
Tania lo
mira debajo de su flequillo recto y negro.
-Cariño,
termina de vestirte. Tenemos que ir a comisaría.
Él entra
de nuevo a su cuarto, y se pone la primera camiseta de manga corta que encuentra.
Sale escribiendo
un mensaje en su móvil.
Te necesito. Van a detener a mi padre.
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