Capítulo veintiocho:
Mónica llega
al sitio donde ha quedado con Nico.
Cuando lo
ve, se saludan con dos besos.
Comienzan
a caminar uno al lado del otro, y es Mónica la primera en romper el silencio.
-Me he ido
de casa. Mis padres están insoportables por lo del embarazo.
-¿Tan mal
se lo han tomado?
Mónica asiente.
-¿Cómo se
lo tomarían tus padres?
Nico niega
con la cabeza.
-No creo
que demasiado bien. Aunque bueno, con eso de que mis padres apenas pisan mi casa,
no lo sé.
-Necesito
pedirte un favor. ¿Me dejas quedarme hoy en tu casa?
Nico asiente.
Y siguen
caminando, y ésta vez ella lo coge de la mano.
Marta sale
de la estación y se detiene junto a un vagabundo.
Ver a Nico
alejarse con Mónica cogidos de la mano la hace enfadar.
Se saca el
móvil del bolsillo, entra en su cuenta de Twitter y publica:
La zorra de Mónica con su nuevo novio.
Familia feliz, ¿hasta cuándo?
Pulsa el
icono de la cámara y los fotografía desde la distancia.
Eme y Ana
se saludan con dos besos.
Han quedado
en el bar de debajo de la casa de Eme para comer.
Ana lleva
el pelo liso y rubio, que le llega más allá de la mitad de su espalda. Lleva una
camisa rosa de tirantes y unos vaqueros desgastados. Unas gafas de sol adornan su
cabeza.
Después de
los dos besos, el esperado abrazo de las chicas.
-¿Nos sentamos
aquí?
Hace buen
tiempo, y las mesas están en la terraza del bar.
Ana asiente.
Las dos se
sientan, una enfrente de la otra.
-¿Y qué,
cuéntame, cómo estás?- Le pregunta Ana, ilusionada.
Eme sonríe.
-¿Y eso que
me escribiste?- Le pregunta Eme.
El camarero
se acerca.
Piden una
fuente de calamares y dos cervezas, como siempre que comían ahí.
El camarero
vuelve a irse con el pedido.
-Echaba de
menos saber de ti. Que ya ha pasado tiempo de lo nuestro, ¿eh?
Ana y Eme
se ríen.
Comienza
contándole todo lo que ha vivido en éste tiempo.
Ana la escucha
atenta.
-¿Conociste
a alguna chica allí?
-Qué va,
estuve soltera, centrada en mi trabajo y en divertirme.
Eme traga
saliva.
Cris ha vuelto
a su mente otra vez, y eso le ha cortado el rollo.
-¿Esmeralda,
te pasa algo?
Eme niega
con la cabeza y vuelve a centrarse en Ana.
-No, qué
va, me he quedado empanada, ¿y tú qué has hecho éste tiempo?
El camarero
llega con la jarra de cerveza y los dos vasos.
Eme comienza
a servir, atenta a Ana.
-Un par de
meses después de que te fueras, conocí a una chica. Una loca obsesionada.
Eme suelta
una carcajada.
-¿Quién no
ha conocido una persona así?
-No, pero
enserio, era la tía más rara que he conocido en mi vida. A los dos días ya estaba
colada de mí, ¡si hasta me pidió que nos casásemos cuando cumplimos el primer mes!
Así es como hablará Cris de ti ahora
que no estáis juntas.
-A veces,
el amor llega de pronto, Ana.
-Sí, y tan
de pronto como llega, se va.- Se ríe Ana, dándole un sorbo a su cerveza.
-*Recuerda que tus comentarios, o que se lo recomiendes a tus amigos es importante para mí.
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