miércoles, 8 de abril de 2015

Capítulo veintiocho:

Capítulo veintiocho:
                 
Mónica llega al sitio donde ha quedado con Nico.
Cuando lo ve, se saludan con dos besos.
Comienzan a caminar uno al lado del otro, y es Mónica la primera en romper el silencio.
-Me he ido de casa. Mis padres están insoportables por lo del embarazo.
-¿Tan mal se lo han tomado?
Mónica asiente.
-¿Cómo se lo tomarían tus padres?
Nico niega con la cabeza.
-No creo que demasiado bien. Aunque bueno, con eso de que mis padres apenas pisan mi casa, no lo sé.
-Necesito pedirte un favor. ¿Me dejas quedarme hoy en tu casa?
Nico asiente.
Y siguen caminando, y ésta vez ella lo coge de la mano.

Marta sale de la estación y se detiene junto a un vagabundo.
Ver a Nico alejarse con Mónica cogidos de la mano la hace enfadar.
Se saca el móvil del bolsillo, entra en su cuenta de Twitter y publica:
La zorra de Mónica con su nuevo novio. Familia feliz, ¿hasta cuándo?
Pulsa el icono de la cámara y los fotografía desde la distancia.

Eme y Ana se saludan con dos besos.
Han quedado en el bar de debajo de la casa de Eme para comer.
Ana lleva el pelo liso y rubio, que le llega más allá de la mitad de su espalda. Lleva una camisa rosa de tirantes y unos vaqueros desgastados. Unas gafas de sol adornan su cabeza.
Después de los dos besos, el esperado abrazo de las chicas.
-¿Nos sentamos aquí?
Hace buen tiempo, y las mesas están en la terraza del bar.
Ana asiente.
Las dos se sientan, una enfrente de la otra.
-¿Y qué, cuéntame, cómo estás?- Le pregunta Ana, ilusionada.
Eme sonríe.
-¿Y eso que me escribiste?- Le pregunta Eme.
El camarero se acerca.
Piden una fuente de calamares y dos cervezas, como siempre que comían ahí.
El camarero vuelve a irse con el pedido.
-Echaba de menos saber de ti. Que ya ha pasado tiempo de lo nuestro, ¿eh?
Ana y Eme se ríen.
Comienza contándole todo lo que ha vivido en éste tiempo.
Ana la escucha atenta.
-¿Conociste a alguna chica allí?
-Qué va, estuve soltera, centrada en mi trabajo y en divertirme.
Eme traga saliva.
Cris ha vuelto a su mente otra vez, y eso le ha cortado el rollo.
-¿Esmeralda, te pasa algo?
Eme niega con la cabeza y vuelve a centrarse en Ana.
-No, qué va, me he quedado empanada, ¿y tú qué has hecho éste tiempo?
El camarero llega con la jarra de cerveza y los dos vasos.
Eme comienza a servir, atenta a Ana.
-Un par de meses después de que te fueras, conocí a una chica. Una loca obsesionada.
Eme suelta una carcajada.
-¿Quién no ha conocido una persona así?
-No, pero enserio, era la tía más rara que he conocido en mi vida. A los dos días ya estaba colada de mí, ¡si hasta me pidió que nos casásemos cuando cumplimos el primer mes!
Así es como hablará Cris de ti ahora que no estáis juntas.
-A veces, el amor llega de pronto, Ana.

-Sí, y tan de pronto como llega, se va.- Se ríe Ana, dándole un sorbo a su cerveza.




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