sábado, 4 de abril de 2015

Capítulo uno:

Capítulo uno:
         
Eme sale de la ducha diez minutos después.
Se descubre desnuda frente al espejo.
El pelo le cae húmedo y liso sobre los pechos, cubriéndole casi todo el tatuaje del dragón, su cuerpo describe curvas bastante bonitas a ojos de los chicos, pero para ella no son lo suficiente bonitas.
Se coloca de perfil frente al espejo. Mete barriga.
No le gusta demasiado lo que ve. A pesar de estar delgada, odia su barriga, sus pechos son demasiado pequeños y su nariz demasiado grande. Baja la mirada a sus piernas. Unos muslos más gordos de lo que le gustaría tenerlos.
-¿Qué quieres cenar?- Le pregunta Cris, desde el pasillo.
Eme traga saliva.
-No te preocupes, no tengo demasiada hambre.
-¿Preparo unos sándwiches y nos los cenamos viendo alguna peli?
-Como quieras, pero espera a que me vista y te ayudo.
-No te preocupes, tómate tu tiempo, y si necesitas secarte el pelo con secador, utiliza el que está en la puerta izquierda del armario del lavabo.
-No, siempre me lo seco con toalla y ya está.- Responde, cogiendo una de las toallas que Cris le ha dejado en el taburete y poniéndosela en la cabeza.
Coge la otra y se la enrolla alrededor del cuerpo.
Echa otro vistazo al espejo.
¿De qué se queja? En realidad tiene un cuerpo bonito.

Cris está en la cocina. No sabe de qué preparar los sándwiches; ¿le gustará el atún con mayonesa?, ¿preferirá crema de cacao o embutidos?, ¿le gustará el salmón?
Abre la nevera y coge todo lo que ve.
Un paquete de queso, otro de jamón, chóped y queso. Una lata de atún y dos sobres de mayonesa. La tableta de chocolate.
Va a la despensa y coge el pan de sándwich sin corteza.
Su móvil suena en el bolsillo de su pantalón. Un mensaje.
                        ¿Crees que es mejor que lo dejemos?
Se le aprieta un nudo en el estómago. Fran se ha tomado fatal que Cris se haya tenido que quedar a dormir. Teclea al cabo de unos segundos.
                        ¿Tú quieres dejarlo?
Al cabo de unos segundos, la respuesta.
                        Yo te quiero. Pero parece que tú a mí no.

                        Claro que te quiero, Fran, pero entiende la circunstancia.

                        Está bien, lo entiendo pero… ¿tú me quieres?

                        Estás tonto, claro que te quiero.

Ve que Fran está escribiendo y desconecta los datos. Si no tiene internet, Fran no se pondrá pesado.

-¿Cris?- La llama Eme en cuanto sale del baño, ya con el pijama puesto y el pelo revuelto.
-Voy en un segundo.- Le responde Cris, poniéndolo todo en una bandeja de plástico y dirigiéndose al baño.
Eme está guapísima con ése pijama azul que le queda un par de tallas grandes.
-¿Qué peli te apetece que veamos?- Le pregunta Cris, guiándola de nuevo hacia su cuarto.
Eme la sigue detrás.
-La que tú quieras, a mí me da igual.
Entran a la habitación de Cris, y de nuevo se sientan en la cama, la una pegada a la otra. El pelo húmedo de Eme roza suavemente el hombro de Cris.
Por un segundo las dos se miran a los ojos.
Se sonríen.
-Aún no has visto todos mis tatuajes.- Le dice Eme.
Cris ha apartado la mirada de los ojos de Eme y ahora mira directamente sus labios. No dice nada, así que es Eme quien le formula una pregunta:
-¿Mañana tienes clase?
Cris asiente.
-Mañana empiezo cuarto de la ESO.
Eme se sonroja.
-Igual y ha sido mala idea que me quede. Deberías descansar, y si nos ponemos a ver una peli no dormirás casi nada.
-Yo siempre me acuesto bastante tarde.
-Bueno, está bien, pero no me gusta ser yo el motivo.
Cris ríe.
-No eres el motivo, eres la excusa para no dormir.
Eme suelta una carcajada.
-¿Se han arreglado al menos las cosas con Fran?
-Sí, ya estamos bien.
-Me alegro, tonta. Espero que esto no se quede sólo en una noche, sino que sigamos viéndonos.
Vuelven a mirarse a los ojos.
-Claro, otro día quedaremos Fran, tú y yo.
Eme sonríe.
-Muchas gracias, Cris. Se puede decir que ésta noche has sido mi ángel de la guarda.
Cris abraza a Eme. Le sale de dentro, y sin pensarlo lo hace.
-No las des, Eme.










Querido diario:
            Ésta ha sido una de las mejores noches de toda mi vida. Escribo esto mientras Eme duerme como un tronco. Hoy he conocido a una gran persona, lo siento dentro de mí. No necesito escribir cómo la he conocido, porque estoy segura de que lo recordaré toda la vida. Al principio no teníamos casi nada en común, pero después de ésta pedazo de noche sé que seremos grandes amigas. Hemos cenado juntas en mi cuarto mientras veíamos una película, aunque en realidad le he prestado más atención a Eme que a la peli. He descubierto a una persona a la que le gusta el deporte como a mí, aunque más que el fútbol prefiere la natación o el boxeo. Me ha propuesto que en cuanto acabe mañana las clases me pase por su casa, me ha contado que en el sótano tiene una piscina enorme climatizada, dice que quiere que echemos una carrera. Me ha hablado también de su madre, aunque nada de su padre. Tiene un hermano mayor, eso también lo sé. Le encantan los animales, ha sido voluntaria en varias ONG. Es una buena persona. Aunque ahora ronca, y yo sonrío como una idiota. Espero que ésta noche me deje dormir aunque sea un poquito.


Cris cierra su diario y lo guarda en el fondo del cajón de su escritorio. Apaga el flexo. Mira la hora en su móvil. 2:45. Es hora de intentar dormir. Se desabrocha el sujetador sin quitarse la camiseta del pijama, destapa la cama y se tumba al lado de Eme. La mañana siguiente llega pronto.

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