Capítulo uno:
Eme sale
de la ducha diez minutos después.
Se
descubre desnuda frente al espejo.
El pelo
le cae húmedo y liso sobre los pechos, cubriéndole casi todo el tatuaje del
dragón, su cuerpo describe curvas bastante bonitas a ojos de los chicos, pero
para ella no son lo suficiente bonitas.
Se
coloca de perfil frente al espejo. Mete barriga.
No le
gusta demasiado lo que ve. A pesar de estar delgada, odia su barriga, sus
pechos son demasiado pequeños y su nariz demasiado grande. Baja la mirada a sus
piernas. Unos muslos más gordos de lo que le gustaría tenerlos.
-¿Qué
quieres cenar?- Le pregunta Cris, desde el pasillo.
Eme
traga saliva.
-No te
preocupes, no tengo demasiada hambre.
-¿Preparo
unos sándwiches y nos los cenamos viendo alguna peli?
-Como
quieras, pero espera a que me vista y te ayudo.
-No te
preocupes, tómate tu tiempo, y si necesitas secarte el pelo con secador,
utiliza el que está en la puerta izquierda del armario del lavabo.
-No,
siempre me lo seco con toalla y ya está.- Responde, cogiendo una de las toallas
que Cris le ha dejado en el taburete y poniéndosela en la cabeza.
Coge la
otra y se la enrolla alrededor del cuerpo.
Echa
otro vistazo al espejo.
¿De qué
se queja? En realidad tiene un cuerpo bonito.
Cris
está en la cocina. No sabe de qué preparar los sándwiches; ¿le gustará el atún
con mayonesa?, ¿preferirá crema de cacao o embutidos?, ¿le gustará el salmón?
Abre la nevera
y coge todo lo que ve.
Un
paquete de queso, otro de jamón, chóped y queso. Una lata de atún y dos sobres
de mayonesa. La tableta de chocolate.
Va a la
despensa y coge el pan de sándwich sin corteza.
Su móvil
suena en el bolsillo de su pantalón. Un mensaje.
¿Crees que es mejor que lo dejemos?
Se le
aprieta un nudo en el estómago. Fran se ha tomado fatal que Cris se haya tenido
que quedar a dormir. Teclea al cabo de unos segundos.
¿Tú quieres dejarlo?
Al cabo
de unos segundos, la respuesta.
Yo te quiero. Pero parece que tú a mí no.
Claro
que te quiero, Fran, pero entiende la circunstancia.
Está
bien, lo entiendo pero… ¿tú me quieres?
Estás tonto, claro que te quiero.
Ve que
Fran está escribiendo y desconecta los datos. Si no tiene internet, Fran no se
pondrá pesado.
-¿Cris?-
La llama Eme en cuanto sale del baño, ya con el pijama puesto y el pelo
revuelto.
-Voy en
un segundo.- Le responde Cris, poniéndolo todo en una bandeja de plástico y
dirigiéndose al baño.
Eme está
guapísima con ése pijama azul que le queda un par de tallas grandes.
-¿Qué
peli te apetece que veamos?- Le pregunta Cris, guiándola de nuevo hacia su
cuarto.
Eme la
sigue detrás.
-La que
tú quieras, a mí me da igual.
Entran a
la habitación de Cris, y de nuevo se sientan en la cama, la una pegada a la
otra. El pelo húmedo de Eme roza suavemente el hombro de Cris.
Por un
segundo las dos se miran a los ojos.
Se
sonríen.
-Aún no
has visto todos mis tatuajes.- Le dice Eme.
Cris ha
apartado la mirada de los ojos de Eme y ahora mira directamente sus labios. No
dice nada, así que es Eme quien le formula una pregunta:
-¿Mañana
tienes clase?
Cris
asiente.
-Mañana
empiezo cuarto de la ESO.
Eme se
sonroja.
-Igual y
ha sido mala idea que me quede. Deberías descansar, y si nos ponemos a ver una
peli no dormirás casi nada.
-Yo
siempre me acuesto bastante tarde.
-Bueno,
está bien, pero no me gusta ser yo el motivo.
Cris
ríe.
-No eres
el motivo, eres la excusa para no dormir.
Eme
suelta una carcajada.
-¿Se han
arreglado al menos las cosas con Fran?
-Sí, ya
estamos bien.
-Me
alegro, tonta. Espero que esto no se quede sólo en una noche, sino que sigamos
viéndonos.
Vuelven
a mirarse a los ojos.
-Claro,
otro día quedaremos Fran, tú y yo.
Eme
sonríe.
-Muchas
gracias, Cris. Se puede decir que ésta noche has sido mi ángel de la guarda.
Cris
abraza a Eme. Le sale de dentro, y sin pensarlo lo hace.
-No las
des, Eme.
Querido
diario:
Ésta ha sido una de las mejores
noches de toda mi vida. Escribo esto mientras Eme duerme como un tronco. Hoy he
conocido a una gran persona, lo siento dentro de mí. No necesito escribir cómo
la he conocido, porque estoy segura de que lo recordaré toda la vida. Al
principio no teníamos casi nada en común, pero después de ésta pedazo de noche
sé que seremos grandes amigas. Hemos cenado juntas en mi cuarto mientras
veíamos una película, aunque en realidad le he prestado más atención a Eme que
a la peli. He descubierto a una persona a la que le gusta el deporte como a mí,
aunque más que el fútbol prefiere la natación o el boxeo. Me ha propuesto que
en cuanto acabe mañana las clases me pase por su casa, me ha contado que en el
sótano tiene una piscina enorme climatizada, dice que quiere que echemos una
carrera. Me ha hablado también de su madre, aunque nada de su padre. Tiene un
hermano mayor, eso también lo sé. Le encantan los animales, ha sido voluntaria
en varias ONG. Es una buena persona. Aunque ahora ronca, y yo sonrío como una
idiota. Espero que ésta noche me deje dormir aunque sea un poquito.
Cris
cierra su diario y lo guarda en el fondo del cajón de su escritorio. Apaga el
flexo. Mira la hora en su móvil. 2:45. Es hora de intentar dormir. Se
desabrocha el sujetador sin quitarse la camiseta del pijama, destapa la cama y
se tumba al lado de Eme. La mañana siguiente llega pronto.
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