lunes, 6 de abril de 2015

Capítulo once:

Capítulo once:
            
Emily es la última en entrar en clase.
Martina, la profesora de ciencias, ya se ha presentado a todos sus alumnos, cuando aparece.
-Llegas tarde. ¿Tu nombre?
-Emily.
-Bien, Emily, siéntate. La próxima vez que llegues tarde a mi clase, no entras.
Emily se sienta en el primer sitio libre que ve, junto a Omar.
Martina carraspea.
-Como iba diciendo, hoy os haré una prueba inicial a todos. Me gustaría conoceros un poco más a todos, saber qué nivel tenéis en la asignatura, y también un poco de vuestras vidas.- Martina coge unos folios de encima de la mesa del profesor y comienza a repartirlos.
Entonces, el director abre la puerta de la clase sin llamar siquiera.
-Martina, perdón que te interrumpa, seré breve: Hemos encontrado unas pintadas en la clase de biología. Alguien está colgando carteles por el instituto contando intimidades de algunos de nuestros alumnos. Ainara, Marcos, Mónica, Judith y Cris, ¿me acompañáis?
-Cris no está.- Responde Maia desde la última fila.
-¿Cómo que no está? Ésta mañana me ha parecido verla, ¿ha faltado en el resto de clases?
Martina comprueba la lista.
-No, al parecer sólo ha faltado a ésta clase solo.
-Lo tendré en cuenta. El resto, acompañadme.
Mónica y Judith se ponen en pie. Las siguen Ainara y Marcos.

Cris entra en la librería.
Eme está de espaldas, frente a una de las estanterías, colocando los nuevos libros que han llegado.
-Eh, Eme.
Cuando Eme escucha la voz de Cris, su pulso se acelera.
-Ángel.- Susurra sin girarse.
-Sé que he sido una estúpida dejándolo contigo, pero entiéndeme. Estoy agobiada, Eme. Por una parte, me puede la incertidumbre de no saber si me estoy muriendo.
Eme se gira.
Mira a Cris.
-Eso no lo digas ni de broma.
-Pero es la realidad, Eme… Por otro lado, estás tú y ésa incertidumbre que recorre mi cuerpo cuando alargas tu mano para acariciarme y yo no sé si quieres destrozarme o curarme. Y ahora aparece una persona que quiere hacerme daño. Y me acojona. No sé quién es. No puedo luchar contra un enemigo que no sé quién es.
-Ya me ha quedado clara ésa parte de que no quieres luchar.
-No lo entiendes. No puedo luchar, no me quedan fuerzas. No puedo abrir una investigación en el instituto mientras lucho por salvarme de lo que será una muerte segura.
-Cállate. Cállate y escúchame tú a mí, ¿quieres? No quiero perder el tiempo, Cris, y mucho menos hacértelo perder a ti. Anoche me preguntaste que si te abandonaría si resultase que estás enferma, sabes lo que te dije, que seremos tú y yo contra el mundo. Imagínate que estás enferma… No puedes hacerte una idea de cuánto me dolería perderte a ti, después de haber perdido a mi madre por ésa enfermedad. Pero por ti estoy dispuesta a que duela, porque te quiero. Ahora déjame hacerte una pregunta a mí: ¿Estás o no dispuesta a que ambas luchemos por lo nuestro, sea cual sea el obstáculo?
-Sí.- Responde Cris.
-¿Entonces, Cris? No tengas miedo a lo que eres… a amar.
-Pero el miedo seguirá ahí siempre. Y no quiero que esto se acabe por mi miedo.
-Debería de enseñarte el tatuaje de mis costillas.- Dice Eme, tocándose las costillas izquierdas. –“Durará tanto como lo cuides y lo cuidarás tanto como lo quieras.”
-¿Enserio crees que por mucho que lo cuidemos, esto es irrompible?
-Creo que si lo cuidamos, habrá más posibilidades de que sea para siempre. Ésta mañana ha venido una chica, me ha pedido el número de teléfono. ¿Y sabes lo que he hecho? Le he dado uno erróneo porque te quiero. Métete caña y esto saldrá bien, ángel.
-¿Y qué pasa si te pido que sigamos juntas, pero a escondidas?
Eme se agacha para coger el penúltimo libro de la caja y se gira para colocarlo en la estantería.
-Entonces quizás me arrepentiré de no haberle dado mi número.
-Yo…. Mejor me voy.
-Vamos, Cris. Ya no somos unas niñas, no tenemos que escondernos de nadie.
-Hablas por ti. No tienes padres, tienes trabajo, y vives en un apartamento con tu hermano.
-Hablo por mí que llevo una vida de mierda, pero es lo que me ha tocado vivir. Mi madre está muerta, hace siglos que no hablo con mi padre, ¿vale y qué? Mi madre aceptó mi sexualidad porque me quería.
-No… No quería decir eso.
-¿Realmente prefieres la vida que llevas a la que llevo yo? Por muy cerrados que sean de mente son tus padres, y te quieren, y tarde o temprano se enterarán. Es su decisión aceptar o no lo que eres, tú no puedes cambiar.
-Si al menos fuera bisexual como creía, sería todo más sencillo. Creo que soy lesbiana.
-No es de eso de lo que estamos hablando, Cris.
-Ya lo sé, pero es que me está poniendo como una moto discutir contigo.
Cris está roja por lo que ha dicho.
Eme está agachada de espaldas a ella, cogiendo el último libro de la caja.

                        Mi más sentido bésame,
                        Desayúname,
                        Ayúdame a deshacer la cama

Se levanta. Mira a Cris a los ojos y la besa. Tira de ella hasta el almacén.
Dentro del almacén, Eme empuja a Cris contra la pared.
La besa con pasión y le levanta el jersey.
Las manos de Eme acarician los pechos de Cris.
Las manos de Cris le desabrochan la camisa a Eme.

                        Te comería a versos,
                        Pero me tragaría mis palabras,
                        Por eso mejor dejarnos sin habla.

El sujetador de Cris cae al suelo.
Unos segundos más tarde, cae la camisa roja de Eme y su sujetador negro.
Eme besa a Cris, acariciándole los pechos.
Baja la mano hasta su ombligo.
Y más abajo.
Desabrocha los vaqueros de Cris.

                        Perdí el sentido del amor
                        Pero no del sarcasmo,
                        Así que te haré el humor
                        Hasta llegar al orgasmo.

La mano de Cris se cuela en los pantalones de Eme.
Eme se acerca más a Cris.
Los pantalones de Cris se bajan.
Eme mete la mano en las bragas de Cris.
Cris se quita el pantalón de una pierna y las abre.
Eme se pega más a ella.
Le besa el cuello.
Le muerde la nuez.
Cris gime.
Las dos se miran y sonríen.

Se comen a besos.

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